Aforismos del Yoga.

Mi desconocimiento sobre la materia y conceptos del yoga, del budismo y de cualquier otra filosofía relacionada con éstos, son prácticamente nulos. Este trabajo está concebido como algo personal y como material aclaratorio del libro para mi posterior consulta, en caso de ser necesario. Quizás pueda parecer arduo al lector, pues no es un resumen y ni una valoración global. Analizo aforismo por aforismo porque me vi incapaz de hablar sobre el libro (incluso sobre los capítulos) de una manera general, y comenzó siendo el pre-trabajo del trabajo

En estas hojas voy aclarando con mis propias palabras lo que he podido entender de cada uno de los aforismos y exponiendo las dudas que me surgen. Indico también cuáles son aquellos en los que me pierdo, y dejo tal cual los que, con la simple exposición del aforismo, me queda claro su completo significado.

El prólogo introductor se hace útil y práctico desde el momento en que nos contextualizan la obra (no sólo históricamente, sino también filosóficamente), el autor y nos aclaran términos que luego saldrán a relucir a lo largo de los comentarios de los sutras.

  1. DE LA CONTEMPLACIÓN.

1.1. Atha yoganusasanam (Ahora la enseñanza del yoga).

La palabra atha, dependiendo del contexto, tiene una gran amplitud semántica. Además se utiliza para invocar la buena suerte antes de llevar a cabo cualquier acción o proyecto.

Este aforismo habla de la enseñanza del yoga, el cual surge mucho antes de Patañjali, él es un mediador que nos da acceso a su práctica, es el puente entre esta disciplina y nuestra época.

Me llama la atención una de las acepciones de la palabra yoga “acción de uncir o poner el yugo al buey”. Etimológicamente coincide con nuestra palabra yugo. Siempre había hecho uso de ella con una connotación más bien negativa, sin embargo, “poner la mente bajo el yugo de la práctica del yoga, con el fin de controlarla y purificarla” se me hace un uso bastante amable y reconciliador para con el término.

1.2. Yogas cittavrttinirodhah (Yoga es la detención de los procesos mentales).

Detener esos procesos mentales será el principal objetivo para obtener resultados óptimos del yoga. La mente ha de perder la dispersión habitual de los tres primeros niveles de la mente (dispersión, concentración, confusión). Esta práctica se vuelve algo extremadamente complicado y demanda mucha fortaleza mental. Pero una vez alcanzada, proporciona equilibrio mental, estabilidad y nos permite librarnos de remisiones mentales.

Existen dos tipos de samadhi:

  1. Contemplación cognitiva: se trata de una obstrucción parcial y no total de los procesos mentales; aunque la mente funciona a altos grados de lucidez la detención de los pensamientos no es absoluta.
  1. En el segundo tipo de contemplación la obstrucción de los pensamientos es completa y cesan las funciones mentales. La mente entra en un estado residual que no ocasionan nuevos procesos mentales.
1.3. Tada drastuh svarupe vasthanam (Entonces, el testigo se establece en su propia naturaleza).

Cuando la conciencia es testigo y presencia la obstrucción de esos procesos mentales, se presenta ante el mundo en sus estado más puro y natural.. Se desliga de la mente material y se hace posible el conocimiento.

A pesar de saber que la conciencia es inmutable y plena, podemos observar dos estados de la conciencia. En el primero de ellos encontramos la conciencia en su plena naturaleza; el segundo adquiere la forma de los procesos mentales.

1.4. Vrttisarupyam itaratra (En caso contrario, asume la forma de los procesos mentales).

Cuando no cesamos los pensamientos, y la conciencia no establece su propia naturaleza, es reflejada por los procesos mentales, que son fluctuaciones (placer, dolor…), parte de la materia… entonces comienza a darse en la mente los flujos mentales que son producto de las representaciones de los objetos tanto internos como externos.

1.5. Vrttayah pañcatayyah klista aklistah (Hay cinco tipos de procesos mentales y pueden estar sujetos a las aflicciones o verse libre de ellas).

Un aspecto que cultiva el yoga es cultivar los procesos mentales no afligidos. Todo ello a través de ejercicios mentales, llegando incluso a debilitar su influencia. Una vez conseguido esto, un segundo objetivo es detener todos los procesos mentales, incluso los no afligidos.

1.6. Pramanaviparyayavikalpanidrasmrtayah (Los cinco tipos de procesos mentales son el conocimiento, el error, la conceptualización, el sueño y la memoria.

Las fluctuaciones mentales son la parte activa de la mente (impulsada por el guna rajas).  La parte pasiva de la mente son las impresiones latentes (formada por el una tamas). Las vrtti son las percepciones, pensamientos, memoria, sueños…

1.7. Pratyaksanumanagamah pramanani (El conocimiento es la percepción, la inferencia y el testimonio verbal).

Pramanas: son medios de conocimiento válido. El número de pramanas depende de cada escuela. Según Patañjali existen tres: la percepción, la inferencia y el testimonio verbal.

1.8. Viparyayo mithyajnanam atadrupapratistham (El error es un conocimiento falso que no se corresponde con la forma del objeto conocido).

El error es un añadido a una simple falta de conocimiento. Tiene poder creador y añade información que no es real. El error es un conocimiento falso que no se corresponde con la forma del objeto conocido.

1.9. Sabdajñananupati vastusunyo vikalpah (La conceptualización es consubstancial al conocimiento lingüístico y carece de referente externo).

Vikalpa: son contextualizaciones. La mente humana utiliza los vikalpa para organizar a través del conocimiento lingüístico el mundo que nos rodea.

1.10. Abhavapratyayalambana vrttir nidra (El sueño es un proceso mental que depende de la percepción de la ausencia).

El estado de sueño es una forma también de pensamiento. Se percibe en él la oscuridad mental (tamas). Por lo tanto, el sueño ha de ser cesado si queremos conseguir la contemplación yóguica.

1.11. Anubhutavisayasampramosah smrtih (La memoria es la no tergiversación de un objeto percibido).

Las experiencias pasadas se almacenan en impresiones latentes. La memoria dependerá de estímulos (externos o internos) que activarán esas impresiones latentes. Viene a ser la recuperación o no pérdida de contenido recordado. 

El término asampramosa se refiere a la no tergiversación. No sólo es la capacidad de recuperar contenido de una percepción pasada, sino también al hecho de no añadir nada al recuerdo.

1.12. Abhyasavairagyabhyam tannirodhah (La detención de los procesos mentales se produce mediante la práctica y el desapego).

Controlar la mente se hace difícil. Es inquieta y poderosa. Sólo después de mucha practica llegamos a su control. Es preciso el equilibrio del flujo mental y el desapego, ambas se ayudarán a alcanzar de manera recíproca la una a la otra.

1.13. Tatra sthitau yatno bhyasah (La práctica es el esfuerzo para la consecución de la estabilidad mental).

La estabilidad mental sólo llegará después de practicar. Implica deseo de conseguirlo, energía, fijar la mente, ejercicio repetitivo… ir contracorriente. El yoga es en sí una actividad que trabaja el flujo invertido al que normalmente venimos experimentando, por ello se convierte en una práctica difícil.

1.14. Sa tu dirghakalanairantaryasatkarasevito drdhabhumih (Esta práctica se afianza cuando se cultiva durante largo tiempo, de forma ininterrumpida y con consideración).

Efectivamente, tal y como dice este aforismo, son esas tres las condiciones que han de darse para que la práctica tenga éxito. Con respecto a la última, la consideración, hace referencia a que no se practique a disgusto o forzadamente, pues será un síntoma contraproducente, ya que nos llevará a frustraciones y falsa actitud ante la práctica.

1.15. Drstanusravikavisayavitrsnasya vasikarasamjña vairagyam (El desapego es la conciencia de autodominio que tiene una persona cuando no está apegada ni a los objetos de este mundo ni a los del más allá.

El despego contribuye al autodominio. Una vez experimentada la sensación de desapego, podremos vivenciar lo que viene después, la no necesidad y el no deseo.

1.16. Tatparampurusakhyater gunavaitrsnyam (Más allá de este desapego se encuentra el desapego supremo o la ausencia de deseo hacia los constituyentes que nace de la misma visión del purusa.

El desapego que aquí nos refiere llega más profundamente a la base de los deseos. Este desapego nos viene cuando nuestra satisfacción de la contemplación del purusa es plena. Cuando no existe ápice de deseo por nada, la liberación es definitiva.

1.17. Vitarkavicaranandasmitarupanugamat samprajñatah (La contemplación cognitiva asume formas distintas: la tosca, la sutil, la gozosa y la referente al yo).

La contemplación cognitiva diferenciada conoce el objeto de meditación con todo lujo de detalles. Es por ello que, dependiendo del objeto, tendremos distintas formas de contemplación:

  • Objeto tosco (como respiración o imagen de divinidad) ——-> contemplación vitarka.
  • Objeto sutil ————> contemplación vicara.
  • Centrado en la mente y sentidos ———> contemplación gozosa.
  • Centrado en el sentido del yo ———> reflexión de la conciencia del puras en la materia.
1.18. Viramapratyayabhyasapurva samskaraseso’nyah (La otra contemplación, la no cognitiva, va precedida por la práctica de la detención de los procesos mentales y se da cuando la mente queda reducida a las impresiones latentes).

En el caso de la contemplación cognitiva no se llegan a obstruir todos los procesos mentales, el guna sattva sigue condicionándolos. Sin embargo, en la contemplación no cognitiva la obstrucción y detención es absoluta, que no inconsciente. 

1.19. Bhavapratyayo videhaprakrtilayanam (Esta contemplación es innata para los incorpóreos y para los que se reabsorben en la naturaleza primordial).

En este aforismo nos hablan casos en los que la contemplación no cognitiva viene dada sin la necesidad de la práctica del yoga. He echado de menos en este aforismo algún ejemplo tangible de qué tipo de personalidades tienen estas cualidades innatas, pues si bien antes decían que el el flujo del yoga es ir a contracorriente de el flujo que venimos adoptando diariamente, me parece asombroso que haya personas que puedan llegar hasta este objetivo de manera natural.

1.20. Sraddhaviryasmrtisamadhiprajñapurvaka itaresam (En todos los otros casos, la contemplación va precedida por la confianza, la energía, la atención, la concentración y la visión).
1.21. Tivrasamveganam asannah (La contemplación está más cerca para aquellos que son muy diligentes).

En este aforismo hablamos de la energía del practicante, que puede venir dada como resultado del desapego.

1.22. Mrdumadhyadhimatratvat tato’pi visesah (Se producen diferencias en la cercanía de la contemplación según el grado de intensidad de la práctica sea suave, medio o fuerte.
1.23. Isvarapranidhanad va (La contemplación se produce gracias a la meditación continuada en el Señor).

Podemos hacer en este aforismo dos tipos de interpretaciones. Una de ellas va referida a fijar la mente en Dios, se trataría de un purusa especial. Sin embargo, otros comentaristas entienden esta practica como la centración en la acción y no en los resultados. Evitando la fijación en los frutos evitaremos frustraciones y la dedicación será más intensa.

1.24. Klesakarmavipakasayair aparamrstah purusavisesa isvarah ( El señor es un purusa especial que no se ve afectado ni por las aflicciones ni por sus actos; ni por la fructificación de las acciones ni por el depónito kármico de las impresiones latentes).

Dios es un purusa que no está afectado por las aflicciones, ni por las acciones, ni por la mente… la experiencia del placer y el dolor se atribuye erróneamente al purusa y esto se debe al espejismo que se produce en el alma encarnada. Cuando este error desaparece, es cuando podemos disfrutar libremente de la pureza de la conciencia.

La diferencia con Dios es que éste nunca fue esclavizado por la materia (ni en el pasado siquiera), es el grado máximo de excelencia .

1.25. Tatra niratisayam sarvajñabijam (En Él se encuentra en grado sumo la semilla de la omnisciencia).

La omnisciencia es atribuida a Isvara, el grado máximo de conocimiento intelectual. 

1.26. Sa purvesam api guru kalenanavacchedat (Él es el maestro de los maestros primordiales, ya que no está sujeto a la limitación temporal).

Hay una dependencia mutua entre las escrituras e Isvara. Las primeras no serían posibles si Isvara no las hubiese transmitido a Kapila que a su vez enseñó a Asuri. Tampoco Isvara tendría razón de ser sin la información que nos llega a través de las escrituras.

1.27. Tasya vacakah pranavah (La palabra que lo expresa es el pranava).

Pranava (o sílaba om) es la palabra que expresa a Dios.

1.28. Tajjapas tadarthabhavanam (La repetición de este om produce la comprensión de su significado).

La repetición del om nos lleva a presenciar de manera continuada a Dios en nuestra mente. Esta técnica es muy útil a la hora de concentrarnos o buscar el recogimiento mental para alcanzar samadhi.

1.29. Tatah pratyakcetanadhigamo’py antarayabhavas ca (Entonces se consigue la visión interior y desaparecen los obstáculos mentales).

Gracias a esa continuidad de recitación del om se llegan a erradicar los obstáculos mentales, nace la visión interior y la mirada se vuelve introspectiva.

1.30. (Los obstáculos son propiamente las dispersiones mentales: la enfermedad, la apatía ,la duda, la negligencia, la pereza, la intemperancia, la visión errónea, la incapacidad para alcanzar un nivel de contemplación y la precariedad del nivel conseguido).

Viksepa: distracción o dispersión. Movimientos mentales que tienen efectos negativos en la práctica del yoga. 

Los viksepas son: la enfermedad, la apatía, la duda, la negligencia, la pereza, la intemperancia, la visión errónea, la incapacidad para alcanzar un nivel de contemplación y la precariedad del nivel conseguido. 

Apunta el comentarista que las personas que padezcan enfermedad no podrá practicar yoga, sin embargo, líneas más abajo se contradice indicando que el yoga puede llegar a ser sanador de algunas de esas enfermedades. Considero a nivel personal que muchos de estos impedimentos pueden ser subsanados con la práctica del yoga, pues yo misma he podido vivenciar la experiencia.

 1.31. Los factores concomitantes de las dispersiones mentales son el dolor, la frustración, el temblor de los miembros corporales, la inspiración y la espiración.

A mi entender, en este aforismo nos hablan de consecuencias derivadas de los obstáculos anteriores, que aunque factores concomitantes, son fruto de experimentar antes los primeros.

1.32. A fin de eliminarlos, la práctica de la concentración en un solo objeto.

Centrar nuestra mente en un objeto que nos agrade servirá de ayuda para obtener una concentración y meditación óptima llena de paz y tranquilidad.

1.33. La paz mental se obtiene cultivando la amistad con los que son felices, la compasión por los que sufren, la alegría con los virtuosos y la indiferencia hacia los malvados.

Las cuarto actitudes inconmensurables se corresponden con las Moradas de Brahma, elemento claro que nos indica la gran influencia del budismo sobre Patañjali:

pastedGraphic.png

1.34. O bien mediante la expulsión y la retención de la respiración.

La fuerte conexión entre la respiración y la mente hace la primera influya enormemente en la segunda. A una respiración más pausada obtendremos una mente más tranquila y a la inversa.

1.35. O mediante la aparición de una percepción sutil que es capaz de producir la estabilidad de la mente al estar plenamente concentrada en un solo objeto.

Vuelven en este aforismo a hacer hincapié en la necesidad de un objeto para concentrar la mente. Conforme el yogui tenga más experiencia en la meditación, los objetos irán siendo más sutiles e invisibles los ojos, sólo llegaremos a ellos a través de la meditación.

1.36. O bien mediante una percepción sutil fulgurante e indolora.

Esta percepción sutil y fulgurante a la que Patañjali se refiere se dirige hacia el llamado “loto del corazón”, que se encuentra entre el ombligo y el pecho. Dentro de este loto hay una luz interior que al meditar en ella hace que el practicante alcance una absorción interior total. Esta meditación nos lleva a la sensación de eternidad, de unión con el universo y de calma sin límites.

Según Vyasa esta percepción puede ser de dos tipos:

  • Meditación centrada en un objeto: la absorción se produce solo en la luminosidad de la mente. La luz puede adoptar distintas formas (Sol, Luna, joyas…).
  • Meditación exclusiva en el sentido del yo: es directa y exclusivamente en el sentido del yo y nos lleva a la sensación que anteriormente hemos mencionado.
1.37. O bien mediante una mente que tiene por objeto a los que están libres de pasión.

Identificarnos con la mente de aquellos que están libre puede ser también un camino para la liberación. Ese acercamiento se realizará frecuentando su compañía o a través de la meditación.

1.38. O bien mediante una mente que toma como soporte el conocimiento propio del sueño y del sueño profundo.

Otra vía es “memorizar” el estado que tenemos al despertar de un sueño plácido e intentar alcanzarlo a través de la meditación.

1.39. O bien meditando en el objeto deseado.

Aprovechar también la tendencia de la mente a pararse en lo que le gusta para así buscar un objeto placentero. De este modo la fijación resultará más fácil y cómoda.

1.40. El alcance de esta meditación va desde el átomo más sutil hasta la magnitud más elevada.
1.41. La absorción se produce en el caso de una mente serena que, como un diamante puro, asume el color del lugar donde reposa, ya sea el sujeto perceptor, el acto mismo de la percepción o el objeto mismo percibido.

Entendemos samapatti como la absorción plena de la mente en el objeto contemplado. Es la capacidad que tiene la mente concentrada de asumir el “color” del lugar donde reposa. Samadhi sin embargo sería el resultado de esa absorción. 

En este aforismo la concepción de que la absorción puede ser de tres tipos me despista, son conceptos demasiado abstractos para mi y no comprendo la idea.

1.42. En este caso, la absorción discursiva tosca es la que va acompañada de las conceptualizaciones lingüísticas propias de la palabra, el objeto y el conocimiento.

Este sutra me resulta extremadamente complejo de entender, pues sigue haciendo alusión a un contenido que no percibí en el anterior

1.43. Con la purificación de la memoria se produce la absorción no discursiva tosca que, al mostrarse vacía de sí misma, revela sólo el objeto.

Una vez que dejamos satíricas las impresiones latentes de la mente, nos enfrentaremos a los objetos o a las experiencia en su más puro estado. Todos los condicionamientos mentales desaparecerán y sólo quedará el objeto en sí.

Aforismos 1.44. 1.45 y 1.46.

Completamente incomprensibles a mi entender. Todo es demasiado abstracto y no consigo visualizar nada de lo que en estos aforismos se habla.

1.47. Cuando la absorción sutil no discursiva alcanza su grado máximo de pureza, surge la transparencia del alma.

El intelecto es la esencia de la mente. Cuando logramos su estado máximo de transparencia brilla en todo su esplendor. Cuando esto ocurre somos capaces de visualizar el objeto en todas sus dimensiones y en todos sus momentos. Esta es la forma más pura de conocimiento.

1.48. Aparece entonces el conocimiento infalible: la visión colmada de verdad.

Al ser la forma más pura de conocimiento, estará llena de verdad. Este estado de verdad de contemplación es nombrado como “la Nube del Dharma”.

1.49. Esta visión tiene un ámbito distinto del que atañe al conocimiento verbal e inferencial, ya que su objeto es particular y no universal.

Cuando hablamos de conocimientos derivados de inferencias o de conocimiento verbal hemos de saber que lo hacemos desde unos ámbitos generales y universales, que jamás podremos saber a ciencia cierta la realidad absoluta del objeto en cuestión, pues es algo más particular.

1.50. La impresión latente que nace de esta visión detiene a las otras impresiones latentes.

Existen dos tipos de impresiones latentes: las emergentes y las obstructoras. Sin las obstructoras las emergentes estarían siempre trabajando y súper ponéindose unas sobre otras entrando en un bloque sin fin. Es gracias a las impresiones latentes obstructoras que podemos detener las emergentes y concentrarnos en alcanzar la mente detenida.

1.51. Cuando esta también cesa, a raíz de la detención de todos los procesos e impresiones mentales aparece la contemplación no germinal. 

Cuando se produce la obstrucción definitiva se impide que nuevas impresiones latentes surjan y debilita las pocas que quedan. De hecho la que se va retro alimentando de su propia esencia es la mente calma. La visión contemplativa se consolida y estabiliza, fortaleciéndose. El estado de samadhi se profundiza a medida que se forma un depósito de impresiones latentes contemplativas.

2. DE LA PRÁCTICA.

2.1. Actitud ascética, estudio y meditación constante en el Señor constituyen el kriya-yoga (yoga de la acción).

Con la contemplación son muchos los yoguis que llegan al cuarto estado de la mente concentrada. No obstante, el yoga físico es necesario y está indicado para aquellos que no poseen una mente contemplativa, sino más bien extrovertida. 

La vida asceta es otro factor a tener en cuenta a la hora de alcanzar ese estado de detención mental (sin ascetismo no llega el conocimiento). También la capacidad de soportar el dolor sin odiar su causa.

2.2. Su objetivo es el fortalecimiento de la contemplación y la atenuación de las aflicciones.

Con este yoga no podemos pretender la eliminación de las aflicciones. Las atenúa eso sí, y nos prepara para los estados más elevados de la contemplación. 

2.3. Las aflicciones son la ignorancia, el sentido del yo, la pasión la aversión y el instinto de supervivencia.

Klesa: aflicción mental. Hay procesos mentales con klesa y otros sin ella. Sólo en el segundo, no queda huella kármica podrá tener continuidad el proceso del flujo mental.

Según el aforismo y la interpretación de Óscar sin los klesa no podría existir ningún tipo de actividad humana, pues el simple hecho de auto concebirse como un ser con cuerpo y mente ya nos lleva a producir el sentido del yo. Mi pregunta en este aforismo es ¿cada acción de un yogui está dotada también de aflicción? ¿Hay que estar en constante “meditación” incluso en las acciones diarias para liberarse de este yugo? 

El concepto de los klesa se corresponde con los cuatro asaras budistas:

pastedGraphic_1.png

2.4. La ignorancia es el campo de cultivo de las otras aflicciones bien se encuentren en estado latente, atenuado, interrumpido u operativo.

Todas las aflicciones derivan de la ignorancia. Hay que entender a la ignorancia en otra acepción positiva, sin la cual la existencia no tendría lugar. Es una manera diferente de pensamiento, son proyecciones falsas útiles para la vida cotidiana.

2.5. La ignorancia es la visión de lo permanente en lo transitorio, de lo puro en lo impuro, del placer en el dolor y del yo en lo que no es el yo.

Como bien explica el aforismo, la ignorancia tiene visiones erróneas (casi contrarias) de ciertos atributos de los procesos mentales. La persona libre de ignorancia ve el mundo lleno de dolor e impurezas, y otorga características esclavizadoras a conceptos que la gran mayoría tiene como portadores de felicidad.

2.6. El sentido del yo es la identidad aparente entre la facultad de la visión y su instrumento.

Este aforismo habla de egoidad (término que leo por primera vez), y la define como la identificación errónea entre nuestras percepciones y el instrumento de recepción. El ejemplo del diamante cargado de luz que le llega del sol es muy aclaratorio y ayuda a visualizar este concepto: el diamante cree que el que brilla es él, lo cual es un atributo erróneo, pueble que brilla es el Sol y él es un elemento reflector. La egoidad cree que brilla ella, cuando es la luz de nuestra conciencia. El asmita (el sentido del yo, egoidad) es quien da origen a la mente y a los sentidos, y a partir de éstos se atribuyen cogniciones a un yo. 

2.7. La pasión es concomitante con el placer.

Pasión = deseo. Rememorar una experiencia placentera nos lleva a desear repetirla. 

2.8. La aversión es concomitante con el dolor.

Aversión = odio, rabia, disgusto.

2.9. El instinto de supervivencia surge de las propias impresiones latentes y se encuentra presente incluso en los sabios.

El instinto de supervivencia es el deseo a seguir viviendo, que se contrapone y al mismo tiempo se complementa con el miedo a la muerte. Estas sensaciones la tienen los ignorantes y los sabios, ahí nos encontramos todos.

2.10. Estas aflicciones cuando son sutiles han de ser erradicadas mediante la reabsorción de la mente en la naturaleza primordial.

Este instinto, como cualquier otra aflicción más, deberá ser erradicado y reabsorbido. 

En este aforismo no entiendo a que se refiere el concepto de naturaleza primordial. 

2.11. Sin embargo, sus operaciones pueden ser erradicadas mediante la meditación.

Estas aflicciones podemos erradicarlas a través de la práctica del yoga. Primero eliminaremos las más visibles y después procederemos a atender aquellas aflicciones más sutiles.

2.12. El depósito kármico tiene su raíz en las aflicciones y se experimenta tanto en esta vida como en las otras.

El karma se va almacenando en las impresiones latentes, y se forma el depósito kármico. Este depósito transmigra y adquiere continuidad más allá del cuerpo físico. Si las aflicciones están presente en ese depósito tarde o temprano resurgirán y estarán siempre ahí. Del modo contrario, hay posibilidad de erradicar estas aflicciones trabajando sobre ellas.

2.13. Cuando hay raíz fructifica el karma, determinando así el nacimiento, la duración de vida y la experiencia.

La raíz son las aflicciones (y la ignorancia) presentadas en depósitos kármicos, al transmigrar va a determinar el nacimiento y la duración de vida.

2.14. Sus frutos son el placer y el dolor causados por el mérito y el demérito.

Los frutos podrán ser dolorosos o placenteros. Pero incluso los placenteros llevan de manera intrínseca el dolor con ellos.

2.15. Para el hombre de conocimiento, toda experiencia es dolorosa debido a la fricción de los constituyentes y al dolor causado por el cambio, el sufrimiento y las impresiones latentes.

Dolor y placer son las dos caras de una misma moneda, es inútil huir de la primera en busca siempre de la segunda, pues siempre termina apareciendo.

Existen distintos tipos de dolor, basándonos en las teorías budistas:

    • Dolor del sufrimiento: dolor “físico” (herida).
    • Dolor del cambio: cuando experimentamos cambios no deseados.
    • Dolor de las impresiones latentes: causado por las insatisfacciones mentales.
2.16. Lo que hay que erradicar es el dolor que todavía no ha llegado.

Es la única forma de dolor que podemos prevenir, la que aun no se ha fraguado.

En este aforismo no hablan de como las filosofías índicas tienen como principal objetivo la erradicación del dolor y superación del sufrimiento.

2.17. La causa de lo que hay que erradicar es la conjunción entre el perceptor y el mundo perceptible.
2.18. El mundo perceptible tiene tendencia a la iluminación, la acción y la estabilidad; está formado por los elementos y los sentidos y tiene por objeto la experiencia y la liberación.

De este aforismo me descoloca la idea de que el mundo perceptible tenga por objeto la experiencia y la liberación, cuando el concepto liberación me parece (por lo que vengo leyendo y por mis conocimientos previos) totalmente contrario al mundo perceptible.

2.19. Las líneas de fracturas de los constituyentes de la Naturaleza son: lo específico, lo inespecífico, el signo puro y lo que está más allá de todo signo.

Lo específico está formado por:

      • Los cinco elementos toscos: éter, aire, fuego, agua y tierra.
      • Los cinco sentidos de percepción.
      • Los cinco sentidos de acción: habla, locomoción, aprehensión, excreción y reproducción.
      • El organo mental.

Lo inespecífico son: 

      • Los cinco elementos sutiles.
      • El sentido del yo.

 

El signo puro es el intelecto.

Lo que está más allá de todo signo es la materia primera antes de cualquier diferenciación.

2.20. El perceptor es solo la visión, que, aun siendo impoluta, se ve reflejada en la percepción mental.

El vidente es la conciencia del purusa. Sin contenido material que reflecta, esta conciencia es pura, luz blanca. 

En este aforismo me ha ayudado mucho el ejemplo de la película proyectada, pues son temas muy abstractos a mi entender y conceptos novedosos para mi. El cañón de luz de proyector sería la conciencia, que mientras no tiene película que proyectar está en calma y es pura luz blanca. La pared donde se proyecta es el intelecto. Y la película que empieza a proyectarse es el contenido material de la mente.

2.21. El mundo perceptible tiene solo sentido en función de ese perceptor.
2.22. Para aquel que ha conseguido su objetivo, el mundo perceptible desaparece, aunque sigue de hecho existiendo, ya que es común a otras mentes perceptivas.

Cuando un purusa está en estado de equilibrio y la conciencia brilla por si misma, esto conlleva a la no existencia del mundo, lo cual no quiere decir que el mundo deje de existir, pues siempre habrá otros purusas reflectando impresiones latentes, recreando el mundo.

2.23. La conjunción es la causa constitutiva de la potencia del poseedor y del objeto poseído.

En este aforismo nos habla de la conjunción como aquella relación que dota al purusa del carácter de poseedor-espectador y a la naturaleza como elemento a poseer-observar por el puro goce y disfrute.

2.24. Su causa es la ignorancia.

El porqué de la relación anteriormente explicada (la conjunción) es la ignorancia. Es lo que el yoga busca eliminar.

2.25. Al desaparecer la causa, desaparece la conjunción, y en eso consiste la erradicación: el aislamiento de la visión.
2.26. La intelección discriminativa infalible es el medio para la erradicación.

Viveka-khyati = la forma más pura de conocimiento mental. Pero aun así, sigue siendo mental. Hay dos formas diferenciadas en viveka-khyati:

    • Prasamkhyana: es el medio para obstruir los estados emergentes de la mente.
    • Viveka-khyati ininterrumpida: es el medio para obstruir el prasamkhyana.
2.27. En esta intelección discriminativa la séptuple sabiduría trascendental.

La séptuple sabiduría es una forma de liberación que implica la eliminación de deseos tales como:

    • deseo de conocer
    • deseo de abandonar o evitar
    • deseo de conseguir
    • deseo de hacer
    • del dolor mental
    • del miedo
    • de toda conceptualización

 

2.28. Gracias a la práctica de los elementos del yoga se produce la destrucción de las impurezas y surge el resplandor del conocimiento que se prolonga hasta la aparición de la intelección discriminativa.
2.29. Las restricciones, las prescripciones, las posturas, el control de la respiración, la retirada de los sentidos, la concentración, la meditación y la contemplación constituyen los ocho elementos del yoga.

Aquí introduce Patañjali su concepto de astanga (muy relacionado con las vías de meditación del budismo) en el que establece sus ocho famosos elementos del yoga: yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana, samadhi. Podría decirse que estos elementos vienen ordenados desde el más sencillo al más complejo.

2.30. Las restricciones son la no violencia, la verdad, la honestidad, la castidad y la no aceptación.
2.31. Cuando estas restricciones son universales, al no estar limitadas por la casta, el lugar, el tiempo o la convención social, constituyen el Gran Voto.

En este aforismo no me queda muy claro si el Gran Voto, por su carácter universal, sólo lo alcanzan aquellos que tienen una dedicación total a este tipo de vida, pues cualquier otra persona va a verse limitada por la casta, lugar, tiempo… O si por el contrario, el Gran Voto está exento de aquellas limitaciones que vienen dadas por la casta, el tiempo, el lugar… Los ejemplos me confunden. 

2.32. Las prescripciones son: la pureza, el consentimiento, la actitud ascética, el estudio y la meditación constante en el Señor.
2.33. Ante el asedio  de las malas intenciones, la meditación sobre los contrarios.

Para evitar las malas intenciones hay que meditar justo sobre las buenas intenciones.

2.34. La meditación sobre los contrarios consiste en considerar que las malas intenciones, como la violencia, la mentira y las otras, bien sean cultivadas por uno mismo, instigadas o permitidas, tienen como resultado el dolor y la ignorancia interminables. Estas malas intenciones van siempre precedidas por la codicia, la cólera o la confusión y se producen en un grado suave, medio o fuerte.
Desde el aforismo 2.35. al 2.47.

A lo largo de estos aforismos vemos las consecuencias derivadas de ciertas acciones de afianzamiento de buenas prácticas.

Me llama la atención en el aforismo 2.40. como habla del disgusto por el cuerpo, lo que a mi entender supone una contradicción desde el momento que trabajamos con las asanas una buena higiene física.

2.48. Entonces, las parejas de opuestos dejan de atormentar.

Con las buenas prácticas los conceptos opuestos dejarán de rondar nuestra mente, y el estado de quietud estará aun más próximo. Es preciso lograr una postura estable, en la que nos sintamos cómodos para no sentir molestias que puedan distraer nuestra práctica meditativa.

2.49. Cuando esto se produce es posible el control de la respiración que consiste en la interrupción del movimiento de inspiración y espiración.

Este aforismo habla de la interrupción del movimiento respiratorio y expiatorio para llegar a tomar el control nosotros de nuestra propia respiración. Imagino que se refiere a que dejamos de hacerlo de manera instintiva para acercarnos a este proceso de manera consciente y tomando el control de los tiempos.

2.50. El control de la respiración posee las funciones externas, internas y de retención. Está determinado por el espacio, el tiempo y la cantidad y es prolongado y sutil.

Tanto este como el siguiente aforismo me son muy difíciles de visualizar y entender a que se están refiriendo exactamente, el grado de sutileza al que se refieren en el proceso de pranayama es tal que se escapa a mi entender.

2.51. El cuarto tipo de control trasciende el ámbito de lo externo y lo interno.
2.52. A continuación se destruye el velo de la luz.

A través de la respiración lograremos limpiar las impurezas de la mente y haremos brillar la luz de la conciencia.

2.53. Y la mente queda capacitada para las concentraciones.

Con esta luz encendida de la conciencia a través de pranayama llegaremos a una concentración óptima.

2.54. La retirada de los sentidos se produce cuando estos no entran en contacto con sus respectivos objetos y parece como si imitasen el funcionamiento de la mente.

Los sentidos y su relación con los objetos habitan en la mente; es pues, controlando ésta como podremos llegar a controlar los sentidos y reducirlos a la nada.

2.55. Entonces se produce el dominio supremo de los sentidos.

El control de la mente se hace total cuando los sentidos están retirados de sus objetos.

3. DE LOS PODERES.

3.1. La concentración es la fijación de la mente en un punto.

Es necesario atar la mente, para ello debemos concentrarnos en un punto.

3.2. La meditación es la continuidad perceptiva en ese mismo punto.

Dejar de manera continuada la mente en ese mismo punto es meditación

3.3. La contemplación de esa misma continuidad perceptiva cuando refleja sólo el objeto percibido y aparece como vacía de sí misma.

Cuando la mente se vacía de sí misma, la contemplación del objeto se vuelve tal que engulle en su totalidad a la mente, y así, la relación entre sujeto y objeto desaparece, quedando solo el objeto.

3.4. La aplicación simultánea de estas tres en un sólo punto es el dominio.

Samyama: contemplación integral. Hace referencia al control de los tres últimos elementos del yoga (dharana, dhyana y samadhi) así como el control del objeto que se contempla.

3.5. Gracias a la conquista de este dominio surge la luz del conocimiento.
3.6. Se aplica a distintos niveles.

Habrá que pasar por niveles inferiores para llegar a los superiores, aunque Vaya opina que con meditación constante se puede llegar a niveles superiores sin tener que pasar necesariamente por los inferiores.

3.7. Estos tres elementos del yoga son internos en relación con los cinco anteriores.

Al estar los cinco primeros elementos asociados a la mente, y ser ésta material, decimos que son externos, y los tres relacionados con la contemplación internos.

3.8. Y estos mismos son externos relacionados con la contemplación no germinal.

A la contemplación no cognitiva no podemos llegar a través de la contemplación cognitiva, ya que la primera no es mental y la segunda sí. La manera de conseguir la contemplación no mental es a través del desapego total.

3.9. La transformación de la mente detenida se produce cuando se inhibe la impresión latente emergente y se manifiesta la impresión latente detenida, concomitante con la mente en el momento de la detención.

Las impresiones latentes emergentes serán destruidas por una impresión latente obstructiva. Sin éstas sólo podríamos llegar a controlar las percepciones emergentes en forma de semillas, de manera que podrían volver a aflorar en cualquier momento. Las impresiones latentes obstructivas llegarán a convertirse en una mente detenida, y la luz de la conciencia podrá brillar en toda su plenitud, y éste sería el objetivo del yoga.

3.10. Su flujo tranquilo se debe a la impresión latente.

El flujo tranquilo se alcanza reemplazando las impresiones latentes emergentes por impresiones latentes detenidas, y así poco a poco las impresiones latentes detenidas de manera decreciente van apaciguando la mente.

3.11. La transformación de la mente contemplativa se produce cuando se elimina el estado de dispersión mental y surge la concentración en un solo punto.
3.12. La transformación de la mente concentrada se produce cuando la percepción anterior y la posterior tienen el mismo contenido.

Cuando la percepción anterior y la posterior son prácticamente iguales se produce una continuidad que hace que se produzcan cambios en la mente de manera constante.

3.13. De esta manera quedan explicadas las transformaciones de propiedad, tiempo y condición respecto a los elementos materiales y a los sentidos.

En este aforismo si no llega a ser por el ejemplo de la arcilla y el cántaro no hubiese percibido bien la idea de sustrato y sus propiedades. Se hacen necesarios los ejemplos a la hora de encarar este tipo de aforismos tan abstractos.

3.14. El substrato es el correlato de las propiedades pasadas, presentes y futuras.

Llama Patañjali substrato a aquella entidad que no varía a pesar de sus propiedades y el tiempo.

3.15. La diferencia secuencial es la causa de la diferencia de la transformación.

Incomprensible a pesar del ejemplo.

3.16. Gracias al dominio de las tres transformaciones se obtiene el conocimiento del pasado y del futuro.

Una vez se ha hablado del control de la mente, empieza Patañjali a partir de este aforismo y hasta terminar el tercer sutra a hablarnos de los poderes. 

Comentan la necesidad de separarnos y no obsesionarnos con estos poderes, ya que fomentarán la dependencia afectiva. No obstante hay quienes opinan que estos poderes nos ayudan a ejercer una mejor práctica del yoga.

3.17. Debido a la mutua sobreexposición de la palabra, el significado y la percepción se produce el conocimiento híbrido. Con el dominio de la perfecta distinción de estos tres elementos se consigue el conocimiento del lenguaje de todos los seres.
3.18. Gracias a la actualización de las impresiones latentes, el conocimiento de las vidas anteriores.

Samyama: experiencia o percepción directa. La experiencia directa va a depender del samoana de las siete propiedades imperceptibles de la mente:

    • impresiones latentes
    • transformación
    • operatividad
    • detención 
    • potencialidad
    • vitalidad 
    • mérito

Cuando practicamos el samyama en estas propiedades somos capaces de percibir el contenido de las impresiones latentes, incluso de otras vidas, ya que en las impresiones latentes se encuentran tanto el tiempo como el lugar de la experiencia, además de las causas.

3.19. Gracias a la actualización de la percepción, el conocimiento de las mentes ajenas.
3.20. Este conocimiento no tiene un soporte específico, ya que queda fuera de su alcance.

Estos dos aforismos van juntos. Podremos llegar a conocer los estados de las mentes ajenas, aunque no detalles específicos.

3.21. Gracias al dominio de la forma corporal se consigue la invisibilidad, al no producirse el contacto entre el ojo y la luz, ya que la perceptibilidad del cuerpo ha quedado bloqueada mediante el samyama.
3.22. El karma es de resolución rápida y lenta. Gracias a su dominio se consigue el conocimiento del momento de la muerte o también gracias a los presagios funestos.

Hay dos tipos de karmas: de resolución rápida y de resolución lenta.

Los presagios son de tres tipos: los del propio cuerpo, los que hacen referencia a otros seres y los que tienen que ver con los seres divinos.

O bien a través del karma, o bien por presagios, podríamos llegar a conocer el momento de nuestra muerte.

3.23. El dominio de la amistad y las otras virtudes proporcionan los correspondientes tipos de fuerza.

Los cuatro estados exaltados (1.33): amistad, compasión, gozo e indiferencia. Sólo con los tres primeros se puede practicar el samyama. No se puede hablar de la fuerza de la indiferencia. Con el poder de la amistad, de la compasión o del goce vamos a experimentar reacciones como quemar el odio y las envidias, calmar sufrimientos ajenos o transmitir el desapego.

3.24. El dominio de las diversas fuerzas proporciona la fuerza del elefante y otras fuerzas.

Dominar determinadas fuerzas nos dará a su vez ese poder.

3.25. Al localizar en el cuerpo la luz de la percepción extraordinaria se obtiene el conocimiento de los sutil, lo oculto y lo lejano.

Cuando focalizamos la luz de la percepción en objetos, lejanos, pequeños o sutiles podemos ver esos objetos, aun siendo invisibles a los sentidos.

3.26. Gracias al dominio del Sol, el conocimiento de los planetas.

En este aforismo hubiese ayudado bastante un documento gráfico que mostrase el orden de los mundos. Nos hablan de catorce mundos superiores y catorce inferiores partiendo desde la Tierra. Si practicamos samyama en la puerta del Sol llegará un momento en que podremos traspasar diferentes planos y viajar a otros mundos.

También hablan aquí del conducto del susuma, a través del cual nuestra alma asciende hacia nuestra liberación. Este conducto es un chorro de luz de la percepción extraordinaria, que mana del corazón y sale por la coronilla y nos eleva a la puerta del Sol y a otros mundos.

3.27. Con el de la Luna, el conocimiento de las configuraciones estelares.
3.28. Con el de la Estrella Polar, el conocimiento del movimiento estelar.
3.29. Con el del círculo del ombligo, el conocimiento de la estructura corporal.

Según Vyasa, meditando en el chakra del ombligo obtenemos el conocimiento del cuerpo, conocemos el comportamiento de los tres humores corporales: kapha (flema), pitta (bilis), vata (aire). Bhoja opina que el chakra del ombligo es una rueda de dieciséis rayos de la que salen las arterias sutiles corporales. Otros identifican el círculo del ombligo con el loto de diez pétalos.

3.30. Con el pozo de la garganta, la eliminación del hambre y la sed.

El pozo de la garganta es un agujero que bajo la garganta. Si observamos la fricción del prana en este punto podremos llegar a controlar la sensación de haber y sed.

3.31. Con el del conducto de la tortuga, la inmovilidad.

Bajo el pozo de la garganta a la altura del pecho hay un conducto con forma de tortuga que, meditando sobre él, producimos inmovilidad corporal.

Me gustaría saber si tanto el pozo de la garganta como el conducto de la tortuga se corresponde realmente con algún órgano o músculo del cuerpo humano (cuáles son) o si por el contrario son conceptos abstractos.

3.32. Con el dominio del resplandor de la coronilla, la visión de los seres realizados.

Agujero de Brahman: la coronilla. Se refiere al conducto por el cual viaja el alma hacia la liberación .

3.33. O con el de la intuición, la omnisciencia.

Nos habla en este aforismo de conocimiento auroral, que son aquellos primeros rayos de sabiduría que precede al conocimiento discriminativo.

3.34. Con el del corazón, el conocimiento integral de la mente.

Contemplando el corazón obtenemos el conocimiento profundo de la mente. El origen de la mente se encuentra en el sentido del yo. Es por ello que en muchas culturas se asocia al pecho (ensanchamiento, golpes…) atributos de autoafirmación. 

3.35. La experiencia es la percepción indistinta de la mente y la conciencia, aun siendo extraordinariamente distintas. Gracias al dominio del propio objetivo, se obtiene el conocimiento de la conciencia, pues la experiencia no tiene un objetivo propio.

La experiencia hace que surja una identificación entre la mente y la conciencia. El yoga tiene como objetivo separar ambas. 

3.36. Entonces surge el conocimiento intuitivo y la percepción intensificada del sonido, la imagen, el tacto, el sabor y el olor.

Me pierdo en la complejidad de los conceptos. Me es imposible entender este aforismo.

3.37. Estos poderes son obstáculos para la contemplación, pero son poderes en el estado emergente de la mente.

Para aquellos dedicados a la vida contemplativa estos poderes serán obstáculos. Para aquellos de mente dispersa serán logros.

3.38. Gracias al debilitamiento de la causa de la atadura y al conocimiento del traspaso, se produce la entrada de la mente en otros cuerpos.

La mente se mantiene atada al cuerpo por el depósito kármico. Con la práctica de la contemplación este deposito se afloja, pero eso no será suficiente. Es necesario el movimiento de traspaso de un cuerpo a otro, y ese conocimiento también se adquiere a través de la contemplación también. Cuando esto suceda seremos capaces de extraer la mente de nuestro propio cuerpo e introducirla en otro.

3.39. Mediante el dominio del aire vital ascendente, la levedad en el agua, en el barro o en las espinas y también la capacidad de ascensión.

Este sutra viene a hablar del poder de la levedad (o levitación). Se obtiene del aire vital ascendente. 

Vyasa describe los aires vitales y divide al pana en cinco clases:

      • prana: es el aire de la respiración y va desde la boca y la nariz al corazón.
      • samana: circula entre el corazón y el ombligo, es el aire vital de la digestión. 
      • apana: es el aire vital de la evacuación o la expulsión.
      • udana: es el aire ascendente y va desde la punta de la nariz hasta la coronilla, se encarga de la circulación ascendente y de que el alma salga del cuerpo después de la muerte.
      • vyana: es el aire que impregna todo el cuerpo

El aire más importante es prana, y los demás son consecuencia del primero.

3.40. Mediante el dominio del aire vital central, el resplandor del cuerpo.

Están muy relacionados en los textos sánscritos las conexiones entre la digestión y el fuego. La contemplación de samana (aire vital central) conllevará a un resplandor corporal que se manifestará como un aura alrededor del cuerpo.

3.41. Gracias al dominio de la relación entre el oído y el espacio, el oido divino.
3.42. Gracias al dominio de la relación entre el cuerpo y el espacio, y la absorción en la ligereza del algodón, el poder de viajar por el aire.
3.43. La función externa y no mediatizada de la mente es llamada la Gran Incorpórea. A partir de ahí, la destrucción del velo de la luz.

La mente puede salir del cuerpo de dos maneras diferentes:

  • Forma indirecta o mediatizada: se produce al captar la mente la forma de los objetos con ayuda de los sentidos. La mente se derrama desde los sentidos y sale a captar propiedades externas. Esta forma se llama Incorpórea.
  • Forma directa o no mediatizada: en este caso, la mente ajena e independiente al cuerpo capta otro cuerpo externo. Para llegar a esta forma es necesario pasar previamente por la Incorpórea.  A esta forma se la llama Gran Incorpórea o Mahavideha. Mahavideha es capaz de destruir el velo de la mente.
3.44. Gracias al dominio de lo tosco, de la esencia, de lo sutil, de la inminencia y de la intencionalidad, la conquista de los elementos.

Dominando los cinco niveles de la materia (los tosco, la esencia, lo sutil, la inminencia y la intencionalidad) llegaremos a conquistar los elementos materiales hasta el punto de seguir éstos los designios del yogui.

3.45. A partir de aquí se manifiestan los ocho poderes, como el de volverse diminuto, la perfección del cuerpo y la invulnerabilidad ante las cualidades de los elementos.

Ocho poderes clásicos de los textos sánscritos:

      1. El poder de hacerse pequeño como un átomo.
      2. El poder de hacerse grande.
      3. El poder de volverse ligero.
      4. El poder de volverse pesado.
      5. El poder de alcanzar cualquier cosa.
      6. El poder de tener una voluntad infalible.
      7. El poder de controlar los elementos.
      8. El poder de la creación de los elementos.

Imagino que, en este sutra, cuando hace referencia a los ocho poderes, éstos se nombran de manera figurada, y que los logros son siempre a un nivel de conciencia y no físico. Me hubiese gustado encontrar más explicación (y ejemplos) acerca de estos ocho poderes.

3.46. La belleza, la gracia, la fuera y la constitución diamantina constituyen la perfección del cuerpo.

Con el concepto de constitución diamantina hace referencia a la solidez que el cuerpo ha de tener (como la de un diamante). Recuerda la importancia del bienestar corporal para una buena práctica espiritual.

3.47. Gracias al dominio de la percepción, de la esencia, del sentido del yo, de la inminencia y de la intencionalidad, la conquista de los sentidos.

Del mismo modo que en el aforismo 3.44 conquistábamos los cinco niveles de la materia, también los cinco niveles de la creación sensible han de ser alcanzados.

1ª forma: la percepción o captación de los datos sensoriales externos. Proceso mental que adopta una forma específica.

2ª forma: su esencia o naturaleza, es su forma más íntima, común a todos los sentidos. Esta captación se refiere a la forma universal de los sentidos, a su naturaleza general, a la luminosidad.  Para lograr este nivel es necesario meditar en la luminosidad de de las percepciones, en lugar de en su contenido.

3ª forma: la egoidad o sentido del yo. De la egoidad salen los sentidos.

4ª forma: la imanecencia. No me queda muy claro a qué es lo que se refiere.

5ª forma: la doble intencionalidad de los sentidos.

3.48. Y entonces, la velocidad de la mente, el estado extrasensorial y la conquista de la materia primera.

Velocidad de la mente: el cuerpo puede desplazarse a la velocidad de la mente.

Estado extrasensorial: capacidad de ver cualquier cosa en cualquier lugar y tiempo.

Conquista de la materia primera: control absoluto sobre la materia primera y sus productos

 

Estos tres poderes se denominan Madhupratika.

3.49. Para aquel que sólo percibe la distinción entre la mente y la conciencia, la facultad de presidir sobre todos los estados de existencia y también la omnisciencia.

La primera parte de la explicación del aforismo nos habla de que cuando somos capaces de separar mente de conciencia, somos capaces de contemplar nuestra mente como si de un objeto externo se tratase.

La segunda parte me resulta ardua y compleja.

3.50. Cultivando la indiferencia incluso hacia estos poderes, al destruirse la semilla de la imperfección, se produce el aislamiento.

Llegamos un punto en el que no sólo basta separar mente de conciencia o que el sattva inunde nuestro ser, porque incluso estas acciones siguen siendo construcciones mentales. Es cuando la mente y las impresiones latentes han agotado su funcionalidad, se reabsorben en la naturaleza primordial separándose definitivamente el purusa de los ganas cuando surge el aislamiento.

3.51. Ante la invitación de los dioses no cabe ni el afecto ni el orgullo, pues se brinda la oportunidad de una nueva desgracia.

En este aforismo nos dan recomendaciones para no caer en las tentaciones que les surge al yogui y para seguir en el camino correcto del yoga. Vyasa propone meditar en la consideración de cuánto nos ha costado encontrar la luz del yoga.

Distingue Vyasa cuatro tipos de yoguis en el que sólo ve capacidades de maleabilidad en el segundo de ellos, pues el primero aun es aprendiz y los dos último están por encima de las posibles tentaciones.

3.52. Gracias al dominio del instante y su secuencia surge el conocimiento discriminativo.

Este aforismo me sale dibujarlo. Lo encuentro tan bien explicado que lo veo gráficamente en mi mente. 

Nos hablan del instante, que es la unidad mínima de tiempo, que es lo que tarda un átomo en moverse de un punto a otro. Una secuencia es una sucesión de instantes, pero el concepto de secuencia ya no es real, no existe puesto que sólo es real el instante presente. El resto de concepto relacionados con el tiempo más allá del instante son conceptos mentales.

3.53. Y a partir de esto la distinción de dos cosas idénticas, aunque no estén diferenciadas por la especie, las propiedades y el lugar.

Los yoguis son capaces de percibir instantes y secuencias. El resto de nosotros percibimos las diferencias de las cosas por tres características: clase o especie, propiedades o lugar y posición. Sin embargo, el yogui es capaz de percibir cambios cuando incluso estas tres características permaneces iguales en un cambio que a través de los sentidos el yogui no supo percibir.

3.54. El conocimiento discriminativo es trascendental, omniobjetivo, no secuencial y abarca todos los modos.

No hay que confundir el conocimiento discriminativo, que conduce al aislamiento, y el conocimiento que nace de la discriminación, que es un producto en forma de poder extraordinario. Este poder es un conocimiento de salvación. Es completo y una sola fracción de este conocimiento constituye la luz del yoga.

3.55. Cuando se produce en igual medida la purificación de la mente y la conciencia se produce el aislamiento.

4. DEL AISLAMIENTO.

4.1. Los poderes surgen a raíz del nacimiento, las plantas medicinales, la recitación, el ascetismo la contemplación.

Los poderes no sólo son producto de la contemplación, también los hay innatos o producto de drogas. Los poderes que provienen de plantas medicinales son producto de los demonios. Por otra parte, poderes asociados a recitación de mantras o hechizos son típicos de la mitología y las religiones de la India.

4.2. El cambio de especie es posible gracias al flujo creador de la naturaleza.

Estos poderes extraordinarios puede llegar a transformarnos en animales o incluso deidades. La manera de producir esos cambios no es realizarlos sin más, es preparar los instrumentos para que se produzca esos cambios (como el agricultor que prepara la acequia para que el agua vaya a uno u otro sitio.

4.3. La causa instrumental no es la que pone en movimiento los elementos productores de la naturaleza, sino que solo elimina los obstáculos, al igual que el campesino rompe la pared de una acequia para desviar y dejar correr el agua.

El verdadero cambio se produce por parte de la intencionalidad del purusa (intencionalidad y aislamiento). El mérito kármico es sólo la guía de esa corriente de cambio.

4.4. Las mentes artificiales se producen únicamente a partir del sentido del yo.

Cuando el yogui construye varios cuerpos a partir de sus poderes, las mentes creadas son artificiales, al igual que los cuerpos. Estas mentes son construidas desde la egoidad.

4.5. Cuando hay diferencias en el comportamiento de estas mentes artificiales, es una sola mente la que dirige a las otras.

La mente no artificial de yogui será la que dirija y controle a las otras, pudiendo hacer varias actividades desde distintas mentes sin llegar a perder su identidad.

4.6. Entre estas mentes las que nacen de la mediación no dejan residuo kármico. 

Las mentes son de cinco tipos (según el origen de los poderes): el nacimiento, las plantas medicinales, la recitación, el ascetismo y la contemplación. Sólo las mentes que surgen de la contemplación estarán exentas de residuo kármico.

4.7. El karma de los yoguis no es ni blanco ni negro. El de la otra gente es de tres tipos distintos.

  Hay cuatro tipos de karma:

  • Negro: este es el karma de la mala gente, de los criminales.
  • Blanco y negro: es el karma más común, mezcla malas y buenas acciones. 
  • Blanco: este karma resulta de la práctica del ascetismo, el estudio y la meditación.
  • Ni blanco ni negro: este es el karma de aquellos que han eliminado todas sus aflicciones y se encuentran en su último nacimiento.
4.8. Por lo tanto, la manifestación de las impresiones latentes se produce en plena correspondencia con la fructificación del karma.

Desde este sutra y hasta el 4.11 se hablará sobre las impresiones latentes.

Cabe recordar que existían dos tipos de impresiones latentes: las primeras son fruto de la experiencia y son causa de la memoria y de las aflicciones. Las segundas son causadas por el karma, con el mérito o demérito kármico almacenado en las impresiones latentes.

4.9. La contigüidad entre la manifestación y la fructificación se produce a pesar de que haya una separación de tiempo, lugar o nacimiento, ya que el recuerdo y la impresión latente tienen una misma forma.

Tanto para las impresiones latentes que provienen de las aflicciones como para aquellas que son producto de residuo kármico, es necesaria una causa para su manifestación. La manifestación de esas impresiones latentes no dependen del tiempo o del espacio, sólo de una causa que las haga surgir. Incluso surgen en otros nacimientos posteriores.

4.10. Las impresiones latentes no tienen principio ya que el deseo es infinito.

Es el deseo de ser el opuesto al miedo a la muerte. Nace con nosotros desde muy temprana edad. Y aunque se hace complicado llegar a sus inicios, pues es un deseo muy reproducido, si podemos erradicar sus continuas emergencias, y todo ello con la práctica del yoga.

4.11. Las impresiones latentes requieren unas causas, unos efectos, un sustrato y unos soportes; cuando estos desaparecen también ellas desaparecen.

En este aforismo se plantea la duda de si, las impresiones latentes no tienen inicio, ¿cómo podemos llegar a ponerle punto y final? El caso es que, las impresiones latentes son infinitas como elementos de una cadena causal sin principios. Las cohesiones de esas impresiones latentes dependen de cuatro factores: causa, efecto, substrato y apoyo. En el momento que  eliminamos estos factores las impresiones latentes desaparecen.

Nos hablan del depósito kármico como un círculo vicioso infinito de seis radios (mérito-placer-deseo, demérito-dolor-odio) que forman la rueda del samsara y que gira sin cesar impulsada por la ignorancia.

  

4.12. El pasado y el futuro existen esencialmente en el presente, pues las propiedades están sujetas a la distinción temporal.

Las apariciones de los objetos son consideradas manifestaciones y no creaciones. De hecho no hay creaciones, hay actualizaciones de algo que estaba en estado latente.

4.13. Estas propiedades están formadas por los constituyentes y pueden ser manifiestas o latentes.

Tenemos los tres tiempos de las propiedades (pasadas, futuras y manifiestas). A su vez, estas propiedades están formadas por los ganas. Vyasa dice que todo el mundo no es otra cosa que una alineación determinada de los tres gunas. Para los yoguis la representación del mundo no llega a ser exactamente maya, pues éste tiene su razón de ser en la materia, y ésta es real, no fruto de la conciencia.

4.14. La consistencia de un objeto se debe a la unidad del cambio.

Creo haber entendido en este aforismo que la particularidad y la individualidad viene determinada por la unidad del cambio. Así, los gunas se van combinando de manera que hacen perceptibles el objeto a determinados sentidos.

4.15. Debido a la diferencia en la percepción mental de un mismo objeto, ambos (percepción y objeto) siguen vías independientes.

Objeto y mente son independientes una del otro. Un mismo objeto puede ser percibido de maneras muy diferentes dependiendo de la mente que lo contemple.

4.16. Un objeto es conocido o desconocido según la mente se vea coloreada por él.
4.17. Los procesos mentales son siempre conocidos, ya que el purusa, el señor de estos procesos, es inmutable y por lo tanto siempre consciente.

La conciencia del purusa, a diferencia de la mente, es inmutable, y es por ello por lo que conoce los procesos mentales del intelecto.

4.18. La mente no brilla con luz propia, ya que es un objeto de percepción.

Posiblemente este sutra sea una objeción de un oponente budista que mantenga que la mente es autoluminosa. La mente es material y brilla con la luz de la conciencia, no con luz propia.

4.19. Y ante la imposibilidad de conocer a ambos simultaneamente.

En este sutra comenta el autor que la mente no puede realizar las dos tareas de iluminar e iluminarse a sí misma, pues violaría la regla de que la mente solo puede hacer una cosa en un mismo instante.

4.20. Si una mente percibiese a otra se produciría una regresión al infinito, pues siempre sería necesaria una percepción mental posterior para percibir a la anterior, causando además la confusión de la memoria.

En este aforismo se crea un efecto infinito de mentes absorbiendo otras mentes y a la  cabeza la mente primera o auténtica percibiendo el objeto.

4.21. La conciencia intransferible percibe su propia mente al reflejar su forma en ella.

En este sutra nos plantean y resuelven la duda de cómo se produce la percepción de los objetos materiales por parte del la conciencia del purusa. Y es que hay dos tipos de conocimientos: el mental e intelectual y el de la conciencia o purusa. Es en el conocimiento del intelecto donde se produce la forma de los objetos; sin embargo el purusa no entra en contacto directo con esos objetos desde los sentidos, sino a través del reflejo de los objetos en el intelecto.

4.22. La mente es omniobjetiva, ya que está teñida tanto por el objeto percibido como por el sujeto perceptor.

Es el único objeto existente con doble capacidad. La mente se presenta como objeto absorbido de la conciencia, por otra parte capta el objeto material como perceptor. Esta capacidad de compartir sujeto y objeto hace que Patañjali afirme que la mente lo abarca todo.

4.23. Esta mente, aun siendo muy compleja, al estar formada por innumerables impresiones latentes, está al servicio de otro por el hecho de ser un ente compuesto.

La mente, al ser un compendio de complejas impresiones latentes, no es un todo orgánico. No está como disfrute de las experiencias sino subordinada a la conciencia del purusa.

4.24. Para la persona de discernimiento cesa la besuquead de identidad.

La búsqueda de la identidad nos lleva a meditar sobre nosotros mismos, y que nos planteemos preguntas del tipo ¿quiénes somos? ¿dónde vamos? Para quien llega al estado de distinción entre la conciencia y la mente, todo este tipo de preguntas carecen de importancia.

4.25. Entonces la mente, inclinada hacia la intelección discriminativa, se decanta al aislamiento.
4.26. En los intersticios de esa intelección discriminativa surgen otro tipo de percepciones debido a las impresiones latentes.

A veces, aunque de manera natural en este estado la mente tiende a la liberación, surgen pinceladas de percepciones latentes de la antigua identidad.

4.27. La erradicación de estas percepciones se produce del mismo modo que el de las aflicciones, tal y como ya se ha indicado. 
4.28. La contemplación de la “Nube del Dharma” se produce en el caso de aquella persona que, tras conseguir la plenitud de la intelección discriminativa, no se apega ni tan siquiera al conocimiento.

Este sutra nos habla de la contemplación suprema, que llega cuando el desapego es total, incluso a la conciencia de estado contemplativo de la mente. Es entonces cuando la Nube del Dharma llueve acciones que no son ni blancas ni negras y llegamos a la liberación definitiva.

4.29. Se produce entonces la cesación de las aflicciones y del karma.
4.30. Entonces, el objeto cognoscible se vuelve pequeño debido a la infinitud de un conocimiento depurado de todas las impurezas y desprovistos de todos los velos.
4.31. A partir de aquí finaliza para los seres realizados el cambio secuencias de los constituyentes.

Con los efectos de la Nube del Dharma surge la cesación de las aflicciones y el empequeñecimiento de los objetos de los sentidos, aunque aun nos quedan los elementos constituyentes de los gunas. Se da por hecho que quien llega a este estado es capaz de librarse también de los elementos constituyentes. 

4.32. La secuencia es el correlativo del instante y se percibe al final del cambio.

Como bien se explicó en aforismos anteriores, la secuencia es un conjunto de instantes, teniendo en cuenta pasado, presente y futuro. La percepción de esa secuencia se obtiene después de un cambio, que no es otra cosa que las distintas combinaciones de los gunas que están en constante cambio y que conforma todo lo material.

4.33. Para concluir: el aislamiento es la involución de los constituyentes, que no cumplen ningún objetivo en relación al puras, o también la energía de la conciencia asumiendo su propia forma. 

Dos maneras distintas de entender la liberación:

    • Una: se produce una reabsorción de los constituyentes en la materia primordial, así dejan de mostrarse al purusa.
    • Dos: el purusa se establece en su propia naturaleza con su capacidad de conocer.
  1. VALORACIÓN PERSONAL.

En cuanto al contenido, me ha encantado encontrarme las explicaciones sobre el funcionamiento de los objetos a los que nosotros, de manera ignorante, llamamos mentales. Sin embargo, en otras facetas me encontrado muy lejana a lo que Patañjali nos ofrece, pues mi nivel de acercamiento al yoga se encuentra en los inicios más iniciales.

En numerosas ocasiones me confunden algunos comentarios a los sufras, pues no sé si las referencias que hacen (al levitar, al empequeñecerse…) son de manera abstracta o verdaderamente hablan de estados físicos.

Por otra parte, encuentro bastante ilustrativo los ejemplos que a veces dan de ciertas concepciones con situaciones de la vida real (el caso del botijo de barro para los cambios, o de las  vacas para las categorías, posición, etc.).

El nivel de lectura que he realizado ha sido con total seguridad un nivel muy superficial. Mi falta de conocimientos previos y familiaridad con los conceptos ha hecho que mi paso por la obra sea apenas un “pasar de puntillas”. 

Para mi, ha resultado ser una lectura muy ardua y compleja, teniendo que acudir en variadas ocasiones a vídeos explicativos (Sesha) de algunos conceptos. Todo ello me ha obligado a realizar un trabajo, aforismo por aforismo, tedioso y quizás para el lector pesado. No obstante, estoy convencida que a nivel personal, se me han resuelto muchas más dudas de esta manera que si lo hubiese hecho de un modo más general.

Espero verdaderamente poder, en un futuro, volver a leer a Patañjali con otra madurez cognitiva, la que la obra se merece, y extraer de ella mucho más.

Veáse también:

El árbol del Yoga

Gurú Ramana