¿Qué es Vinyasa?

El yoga Vinyasa es una practica física de yoga en movimiento, que nos sumerge en un estado profundo de interiorización de la conciencia. Este estado de consciencia que se crea en la acción, se conoce también como Flow. Son muchas las actividades que nos hacen conectar con el aquí y el ahora más puro. Las sensaciones que nos produce el yoga vinyasa bien las podríamos extrapolar a la vida misma, con sus impermanencias, cambiando de un estado a otro con soltura y fluidez, observando los cambios desde un estado de Flow.

Vinyasa para entrar y salir de los asanas.

Vinyasa es un elemento fundamental en la práctica de los asanas. Nos permite integrar movimiento, cuerpo, respiración y mente en uno solo. Ésta disciplina incorpora se desarrolla en una continuidad, y nos permite fluir en los asanas con comodidad y firmeza al mismo tiempo (sthiram y sukham). Vinyasa significa que no romper el flujo de consciencia, introspección o concentración al hallarnos entre dos posturas sucesivas.

Los movimientos que nos hacen entrar o salir de los asanas son vinyasas. Asimismo lo es la secuencia de posturas que se diseña con un objetivo marcado se conoce como Vinyasa Krama.

Vinyasa en conexión con las asanas.

Otro concepto de vinyasa son las pequeñas secuencias de posturas que conectan un asana con el siguiente. 

De las más conocidas que se practican en las series de Ashtanga Vinyasa son: chaturanga, urdhva mukha (perro boca arriba) y adho mukha svanasana (perro boca abajo). Se utiliza para recuperar el ritmo natural de la respiración, así como para integrar y reconocer los efectos del asana que hemos realizado.

Resumiendo, Vinyasa viene a ser la sincronización del movimiento con la respiración.

Desde que empecé a experimentar esta técnica, hace mas de diez años, con el Ashtanga Vinyasa Yoga, no he dejado de investigar buscando la esencia de este método que se ha difundido tanto en el yoga moderno, sobre todo en la última década.

El motor del Vinyasa.

Vinyasa es el movimiento que te lleva de un estado a otro, de un asana a otro integrando en él la respiración. Podemos observar en un solo movimiento, su principio, medio y final. La sutileza y sencillez de esta disciplina nos permite alcanzar la esencia del asana, introduciéndonos en aspectos energéticos, y desarrollando una experiencia de transformación que nos ofrece la práctica de yoga en sí.

Adoptar un asana conlleva movimiento o pasos claramente determinados. Cada uno de esos pasos que damos para entrar o salir de una postura está acompañado por una inspiración o una espiración. 

El motor de esta práctica es la respiración. Conforme aprendemos los patrones de movimiento, desarrollamos la atención en el cuerpo, pero es fundamental ser conscientes constantemente del fluir de la respiración. Observar el flujo de la respiración de manera consciente, nos conecta con la cualidad del ritmo en el vinyasa. 

Respiración y movimiento en Vinyasa.

Al practicar los asanas con la técnica vinyasa, la respiración ha de ser suave y prolongada y los movimientos conscientes y fluidos. Al estar estrechamente ligados ambos ritmos (el de la respiración con el del movimiento), debemos no precipitarnos en ellos, dándoles a cada uno su lugar en el espacio, sin prisas, para que así puedan acompasarse. Nuestro cuerpo debe ajustar la velocidad de movimientos, a la velocidad respiratoria. Esto va a conllevar la estimulación del sistema nervioso parasimpático: relajando los músculos, suavizando el latido del corazón y bajando la actividad del cerebro analítico.

Aunque podemos encontrar excepciones, por lo general podemos observar las siguientes tendencias:

•Cuando inhalamos los movimientos suelen ser en contra de la gravedad, como en los alargamientos o las extensiones de columna (hacia atrás).

•La exhalación solemos realizarla con movimientos a favor de la gravedad, como en las torsiones o flexiones de columna (hacia adelante).

La respiración en Yoga Vinyasa.

Por lo tanto, la primera intención en nuestra práctica de vinyasa será conectar conscientemente respiración y movimiento corporal, dejando que la respiración acompañe cada movimiento mientras nos sumergimos en los asanas. Al sincronizar el cuerpo, la respiración y la mente es cuando, verdaderamente, entramos en la experiencia de Yoga Vinyasa y en el estado de Flow.

La respiración queda estrechamente conectada a nuestra mente y nuestro cuerpo emocional, y es cuando la calidad de nuestra respiración muestra de manera directa nuestro estado interior. Tensiones que se producen en el diafragma, la garganta, el pecho o el abdomen, por regla general, van a impedir el fluir de la respiración. No obstante, ser conscientes de los patrones aprehendidos de nuestra respiración nos llevará a la liberación de los mismo, es el primera paso. Y así, progresivamente, encontraremos más amplitud en el movimiento y en la propia respiración.

La respiración idónea es una respiración calmada (siempre por la nariz), en la que alargaremos poco a poco el flujo de la exhalación, produciendo un sonido de respiración suave. Esta técnica en yoga se conoce como Ujjayi, y es característica del Yoga Vinyasa.

La respiración Ujjaji se realiza como si existiera una válvula en la garganta (la glotis) que cerramos para así tener el control del  paso del aire, buscando así que la exhalación se vuelva más larga y prolongada.

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