¿Hacer Yoga en casa o asistir a clases?

No hay una decisión correcta o errónea del lugar o la manera de practicar. Personalmente, opino que una buena combinación entre ambas te ofrecerá los aspectos positivos de las dos. No obstante, considero importante asistir a clases cuando se está iniciando en la práctica y no se tiene conocimiento alguno de la materia, una guía básica es primordial en la iniciación del Yoga.

Hacer Yoga en casa.

Practicar en casa es una buena opción. Existe una gran variedad de tutoriales de calidad que nos ofrecen una amplia gama de estilos. Yo, concretamente sigo, o he seguido en algún momento a estos:

GAIA

YOGA WITH ADRIENE

YOGA CON CRIS

 

Aspectos positivos que podemos encontrar en la práctica individual y autodidacta son

1. Un mejor autoconocimiento.

Practicar solo, contigo mismo, puede mostrarte caminos hacia el autoconocimiento. Cuando eres tú el que diseña tus clases o el que decide trabajar un aspecto u otro, encaminas la practica allí por donde sabes que necesita tu cuerpo y tu mente. Nadie mejor que tú para saber que necesitas y qué quieres.

2. Facilidad y disponibilidad.

Crear un hábito de práctica individual te permitirá practicar siempre que quieras, en el lugar que te encuentres y adecuando la duración de las sesiones a tus necesidades o disponibilidad, sin esperar que los horarios del centro te cuadren.

3. Más económico.

Por supuesto, este factor es importante. Hoy día las clases de Yoga en centros especializados se han subido a la parra con sus tarifas y puede que no sólo tengamos que pagar las clases de Yoga, sino también un buen oculista, por perder «un ojo de la cara».

Hacer Yoga con profesor en un centro especializado.

Y he aquí los beneficios de practicar en una sala con un buen profesor.

1.Una sala de Yoga siempre ofrecerá más que tu propia casa.

Las salas de Yoga cuentan con el material necesario para adaptar los asanas. Además, si la sala está bien acondicionada, suelen tener ambientes que invitan a la calma y a una práctica de una práctica consciente. Te obligan a la desconexión de los teléfonos y de tu entorno habitual (seguro que en algún momento, estando en casa decides parar para hacer aquello de lo que te acordaste estando en tus primeros Saludos al Sol, o simplemente abras la nevera).

2. Supervisión por parte de un profesional.

Cuando practicas por tu cuenta (y mucho más si andas te iniciando), dejas escapar aspectos que un profesional de la enseñanza del yoga puede ayudarte a corregir. Un buen alineamiento en las posturas conllevará una buena prevención de lesiones, además de sacar jugo a tu práctica de una forma óptima. Por no hablar de las correctas adaptaciones de las posturas según tus características físicas y necesidades personales.

3. Una mayor motivación.

A pesar de ser el yoga una práctica individual en su esencia, hay que reconocer que la motivación de practicar en grupo se siente en el ambiente. La energía que se crea cuando los alumnos practican de manera individual pero, en última estancia, formando parte de un todo, es indescriptible y se palpa en los ohms de cierre.

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