Al comenzar el año nuevo, son muchas las personas que toman como propósito mejorar su calidad de vida haciendo ejercicio y realizando una alimentación equilibrada. Vivimos en una sociedad donde mandan el tiempo, las prisas, y donde no hay cabida para la calma y la paciencia. Al final, no solo el cuerpo enferma, también la mente.

Quizás hayas escuchado hablar del yoga y sientas curiosidad hacia esta milenaria disciplina. En numerosas ocasiones, la connotación espiritual o las poses contorsionistas de Instagram, espantan a muchas personas pensando que no quieren formar parte de otra religión o que lograr un handstand les hará partirse la crisma. 

Es innegable su procedencia religiosa y espiritual, pero también es cierto que cada vez más, las prácticas se van adaptando a los nuevos tiempos y a occidente (para mal de los puristas). Además, cada profesor/a termina adaptando sus enseñanzas a su personalidad y a sus alumnos. Por ello, te recomiendo que pruebes varios profesores o centros y te quedes con aquel o aquella que se acerque más a tus exigencias.

Con respecto a las súper posturas, comenzar desde un nivel básico o con un taller de iniciación sería una idea estupenda, esto te ayudará a sentar las bases con los alineamientos correctos y permitirle a tu cuerpo progresar de una manera respetuosa y gradual.

¿Qué necesitas para tu iniciación al yoga?

No mucho, simplemente asiste a clase con ropa cómoda, que tu cuerpo pueda gozar de libertad de movimiento. Una esterilla o mat también es preciso en tu práctica, aunque en sus inicios, los yoguis practicaban en el suelo. Las salas y centros suelen tener esterillas para los alumnos, no obstante, sería genial que tuvieras la tuya propia y así poder practicar en casa con algún tutoría o con lo aprendido en clases.

Consejos

  • Puedes comenzar asistiendo a clases con un profesor, o practicar desde casa con tutoriales y por tu cuenta. Ambas opciones son aceptables, pero la práctica dirigida por un profesional, con la corrección de errores y la atención personalizada, al menos al principio, te permitirá avanzar de forma más rápida y efectiva.
  • Escucha tu cuerpo y respétalo como lo más sagrado que tienes. No te empeñes en alcanzar o dibujar el asana a toda costa saltándote las limitaciones, tanto físicas como mentales, de ese día. Concéntrate en sentir, en observar y dejar que sea el proceso y no el fin el que te acompañe durante todo lo que dure la sesión.
  • No te compares. En el yoga no existe la competición, ni siquiera con nosotros mismos. Interioriza en tu propia práctica sin tener en cuenta la de tus compañeros, cada cuerpo es diferente.
  • No comas un par de horas (como mínimo) antes de la sesión de yoga. Tanto los asanas como la meditación se realizan siempre con el estómago vacío.

¿Qué factores influyen a la hora de aprender yoga?

Además, deberás tener en cuenta estas cuestiones:

  • Uno de los factores que van a influir en nuestra práctica del yoga es la duración de la práctica. Por regla general, las clases dirigidas rondan entre la hora y las dos horas. No obstante, en caso de practicar en casa, no dudes en adaptar la duración a tus circunstancias, preferible es practicar 30 minutos que no practicar nada.
  • El lugar donde practiques también va a condicionar la calidad de la sesión. Puedes practicar en casa, en una sala o al aire libre, lo ideal es crear un buen ambiente alejado de las mayores distracciones posibles.
  • La asiduidad se convierte en otro factor clave en esta disciplina para poder obtener los beneficios que reporta. Comienza por practicar un par de días por semana y ve ampliando (en casa o en tu centro) según tu disponibilidad horaria. En caso de no poder asistir a clases, buscar algún momento para realizar una serie sencilla de asanas, algún pranayama o un pequeño centramiento, y así poco a poco irás creando un hábito.

 

A continuación os dejo algunos tutoriales para que podáis haceros una idea de la estructura y contenido a trabajar en una sesión.