Virabhadrasa I o Postura del Guerrero I.

Este asana se realiza con un paso grande hacia atrás, flexionándose la rodilla de la pierna delantera, al punto de tener el muslo paralelo al suelo. El talón de atrás se despega del suelo y los brazos se estiran hacia el cielo paralelos entre sí como si de dos lanzas se tratasen.

Historia.

Cuenta la leyenda que Virabhadra nace del sufrimiento de Shiva después de conocer la muerte de su esposa Sati. Ésta después de ser humillada y faltada al respeto por su padre, reunió todas sus fuerzas hasta conseguir que su cuerpo estallara en llamas.

Cuando Shiva se enteró de la muerte de su mujer, se sumió en una profunda tristeza que rápidamente se trasformó en ira. Se arrancó un gran mechón de pelo y lo arrojó con toda su fuerza contra el suelo.  Esto dio vida al más terrible de los guerreros, Virabhadra, para matar a Daksha y y así vengar la muerte de Sati.

Virabhadra apareció en el lugar donde se encontraba Daksha, emergió de la tierra con una espada en cada mano. No obstante, Virabhadra no es un simple guerrero que tiene sed de lucha y venganza. Al igual que Shiva, ambos destruyen para crear. Su auténtico enemigo es el Ego. Al cortar la cabeza de Daksha, que representa el Ego, Virabhadra nos ayuda a recordar que somos simples seres humanos en evolución continua.

Después de esta venganza Shiva integra a Virabhadra como parte de sí. Su ira se ha calmado pero surge ahora el arrepentimiento por los daños causados. Cuando Shiva encuentra el cuerpo sin cabeza de Daksha, el dolor que siente se convierte en compasión y colocándole una cabeza de cabra le devuelve a la vida.

Cuando practicamos Virabhadrasana, cultivamos la mente del guerrero. El guerrero, que está preparado para la lucha, que controla todo a su alrededor, con su atención permanente, no solo en lo que está delante de él sino también en lo que sucede en la periferia y en su interior.

En el mat.

Esto se transmite fácilmente a la esterilla, del mismo modo Virabhadra nos enseña a mantener el equilibrio y la estabilidad interna y externa en las condiciones más adversas. Así que si podemos imaginarnos como un guerrero valiente destinado a cumplir nuestra misión quizá descubramos una nueva forma de expresar nuestra fortaleza interna en las posturas que practicamos, además de la fuerza y determinación necesarias para enfrentarnos a los obstáculos de la vida.

Beneficios.

  • Fortalece los músculos de los miembros inferiores como tobillos, muslos y pantorrillas
  • Incrementa la movilidad de los hombros
  • Trabaja el equilibrio del cuerpo.
  • Estiramos la parte superior del tronco.
  • Contribuye a la higiene posturas debido al elongamiento de columna.
  • Mejora la coordinación en general, ya que tenemos que concentrarnos para que trabajen en grupo nuestros músculos y podamos mantener la postura.
  • Transmite fortaleza interna y confianza en sí mismo.