Bitilasana o Postura de la vaca es una de las posturas más usadas en nuestras clases. En numerosas ocasiones comenzamos movilizando la espina dorsal ya que se considera una de las posturas de yoga más beneficiosas para la espalda.Y aunque se suele emplear en Yoga para principiantes, también los Yoguis expertos las incluyen en sus prácticas diarias. Es importante decir que está relacionada con la postura del gato, por lo que es común ver que se realicen juntas. Esta combinación es muy útil para la tonificar el torso y aumentar la flexibilidad. 

Es importante no confundir este asana con la Postura de la cara de la vaca. Este es un asana distinto y para hacer clara la diferencia, pasaremos a explicar cómo se realiza Bitilasana, de modo que memorices y practiques la postura, sin dudas o complicaciones. 

Cómo realizar Bitilasana o Postura de la vaca

  1. En principio, realiza respiraciones siguiendo un ciclo de 5-10-10, en el siguiente orden: inspirar, aguantar, expulsar. 
  2. A continuación, ubícate en posición cuadrúpeda, como formando una mesa en el suelo, usando cuatro puntos de apoyo. Mantén los hombros y la espalda recta. Es importante en este punto respirar profundamente. 
  3. Ahora, haz descender tu estómago y eleva al máximo la cabeza, al tiempo que la pelvis.
  4. Sostén el aire por 10 segundos y, al concluir, vuelve a la posición de cuatro puntos.  
  5. Repite este proceso varias veces. 

Lo más común es que la postura de la vaca se combine con la del gato, alternando. Por esto, puedes intercalar ambas posturas, respirando profundamente cuando te encuentres en Gato y exhalando al estar en Vaca. Para flexibilizar la columna, es recomendable realizar 6 repeticiones. Para ayudarte a eliminar el dolor de espalda, vendrá bien insistir en las repeticiones combinadas y hacerlo a diario. 

El Yoga ofrece múltiples beneficios

Y uno de tantos es el beneficio del yoga para la espalda en general. La mayoría de las personas tiende a sufrir dolores de espalda, deformaciones de la columna y enfermedades asociadas a ésta. Esto se debe a que desde pequeños, no se nos estimula al cuidado de esta importante zona del cuerpo. 

La postura natural de sentarse debe cuidarse en los niños desde los primeros años. Enseñándoles la comodidad que hay en una columna bien colocada, aprendiendo a conocer la pelvis y las caderas y a sentir cómo estas  resultan determinantes en el desenvolvimiento de la mayoría de nuestros movimientos. 

Conclusión 

Al iniciar la práctica del Yoga, empezamos a descubrir las deformaciones en que, a través de los años, ha incurrido nuestro cuerpo. Y la experiencia de corregirlas va más allá de la propia corrección y enderezamiento. Va hacia la creación de la consciencia sobre el cuerpo, la salud física y la transformación de hábitos. Este proceso será un descubrimiento que cambiará la perspectiva vital de quien realice los ejercicios, imprimiendo en ellos energía, buena disposición y mucha disciplina. 

Está comprobado que cuerpo y mente funcionan juntos y que uno es impactado por lo que sucede en el otro constante e inequívocamente. Por tanto, en tu práctica de Yoga, recuerda que, al tiempo que educas y corriges tu cuerpo, estás transformando tu manera de pensar y disponiéndote a una mejor vida.