Garudasana o postura del águila es una postura que trae al cuerpo una sensación vigorizante. Si la has practicado antes, sabrás cómo refresca el cuerpo y ayuda a aclarar. Si estás leyendo este artículo para aprender a hacerla, ya verás cómo puede hacerse parte de tus asanas favoritas. 

Una de las mejores partes de practicar Yoga es que obtienes aprendizajes para la vida diaria. Tanto la vida mental como la física. Por ejemplo, la postura natural y más ergonómica para sentarse, caminar o simplemente estar de pie, no siempre suele ser la que aprendimos desde pequeños. Muchos crecemos con malos hábitos en este sentido, por tanto, la práctica de algunos asanas particularmente, educan al cuerpo para conseguir la postura que resulta más natural y saludable. 

Una de esas posturas es la Garudasana. Pero hay más. El hecho de ser una postura de equilibrio trae muchos beneficios. El primero de ellos es el aumento de la concentración. Esto, por consecuencia, induce al estado meditativo. Por otra parte, practicar el equilibrio, fortalece los músculos de las piernas y nos ayudan a ganar consciencia sobre la flexibilidad y la gran fortaleza que tienen nuestros pies. 

Además, para aquellos que pasan mucho tiempo sentados frente al ordenador, la postura del águila viene muy a propósito. Al estirar toda la espalda dorsal y los brazos, relajamos y ponemos en estiramiento los músculos en tensión. 

En Shala Yoga Madrid practicamos este asana tanto en las clases de Hatha Yoga como en las de Vinyasa (ver horarios).

Aprende a realizar Garudasana o la postura del águila, paso por paso
  1. Estando de pie, sobre el mat, flexiona ligeramente las piernas y, poniéndote en equilibrio sobre el pie derecho, levanta el pie izquierdo. 
  2. Cruza el muslo izquierdo sobre el derecho, apuntando hacia el suelo, los dedos del pie que levantaste. 
  3. Posteriormente, engancha el mismo pie a la pantorrilla derecha, metiéndolo detrás. 
  4. En paralelo al suelo, estira hacia adelante tus brazos, mientras, en la parte posterior del torso, abres tus escápulas lo más que puedas. Frente a tu torso, cruza los brazos, poniendo el derecho sobre el izquierdo, doblando los codos. En el hueco del codo izquierdo, apoya el codo derecho, apretando. Asimismo, eleva los brazos de manera perpendicular al suelo. 
  5. Al empujar hacia la parte externa ambas manos, las palmas se enfrentarán. Una señal de que has seguido correctamente las indicaciones es que el pulgar derecho quedará  frente al meñique izquierdo. 
  6. Levanta los codos y estira hacia el techo los dedos. 
  7. Cinco respiraciones estarán bien como tiempo aproximado de duración de la postura. Lo mismo que es entre 15 y 30 segundos. 
  8. Afloja y vuelve todo a su lugar para terminar. Quédate de pie, descansa y repite todo el proceso a lo inverso. 
Algunos beneficios de practicar Garudasana o postura del águila

Entre los beneficios de practicar Garudasana que podemos destacar está

  1. El tratamiento terapéutico para casos de asma, de dolores crónicos en la espalda y casos de ciática. 
  2. Mejoramiento de la capacidad de concentración.
  3. Fortalecimiento de los tobillos y las pantorrillas, así como su estiramiento.
  4. Estiramiento de la espalda superior, de los hombros, las caderas y los muslos. 

Si tienes una lesión de rodilla, te recomendamos evitar esta postura, pues puede perjudicar tu recuperación. Por otra parte, si eres principiante, ten en cuenta estas consideraciones:

No es sencillo, al principio, lograr la torsión de brazos, llevándolos hasta el contacto de las palmas. Para ayudarte en este proceso te será útil este ejercicio: estira los brazos hacia el frente, en paralelo al suelo, sujetando los extremos de una correa. Mantenla tensa y sigue las instrucciones iniciales de los brazos. 

Una vez que la domines por completo, practícala todas las veces que puedas. Verás lo gratificante que resulta y experimentarás los muchos beneficios que otorga.