Marjaryasana o la Postura del Gato es una de las primeras posturas que aprendemos cuando iniciamos nuestra práctica de Yoga en Yoga para Principiantes. No tiene un gran nivel de exigencia, por lo que algunos intentos serán suficientes para que te salga perfecta.

Esta postura puede complementarse sencillamente con la Postura de la Vaca y de hecho suelen realizarse juntas, ya que estando sobre cuatro puntos de apoyo: rodillas y manos, puedes trabajar sobre tu espalda, flexibilizándola hacia adentro y hacia afuera.

Cómo realizar Marjaryasana o Postura del Gato, paso a paso 

¿Quieres comenzar a practicar Yoga? Comienza con esta postura sencilla, te la enseñamos paso a paso.

  1. Ubícate en posición cuadrúpeda, en el centro del mat.  Asegúrate de que tus manos están alineadas con tus hombros al igual que tus rodillas con las caderas. 
  2. Pon tu mirada directamente en el suelo, frente a ti. 
  3. Ahora, eleva tu espalda poco a poco, mientras respiras profundamente. Arquéala, al tiempo que metes el abdomen. Hazte consciente de tus brazos y el estiramiento que debes hacer en ellos, para que fluya hacia arriba la parte media de tu cuerpo. 
  4. Puedes sostener esta posición durante al menos 10 segundos, reteniendo la respiración. 
  5. Para volver a la posición inicial, puedes ir soltando le aire de a poco. 
  6. Repite este proceso entre 4 y 6 veces. 

¿Ya conoces la postura de la vaca? Desde la posición cuadrúpeda inicial, puedes realizarla también, alternándola con la del Gato. 

Beneficios de realizar Marjaryasana o Postura del Gato

Practicar Yoga tiene muchos beneficios. No solo para el cuerpo, sino para el estado mental. La posición que tratamos hoy tiene, a su vez, una serie de beneficios que vendrán muy bien si buscas cuidar la espalda o protegerla. Pero no terminan aquí. Enumeraremos algunos, que son razón suficiente para que aprendas a hacer este asana:

  1. Fortalece los músculos de los antebrazos y las muñecas.
  2. Fortalece los músculos abdominales. Por lo cual, podemos decir que tiene un efecto adelgazante. 
  3. Previene y ayuda a aliviar el dolor de espalda. 
  4. Te ayuda a practicar la meditación y por tanto a regular tus pensamientos. Al mantener la atención en la cuenta y el sostenimiento de la postura, nos ubicamos en el estado meditativo. 
  5. Ayuda a corregir las malas posturas de la espalda. 
  6. Contribuye a la flexibilización de la espalda. 

Es importante decir que el ejercicio abdominal que se lleva a cabo con este asana es parte de lo que podríamos llamar abdominales hipopresivos. Se diferencian de los tradicionales en el hecho de que consisten en la contracción del abdomen. De allí que tengan un efecto un poco diferente. Ayudan a mantener el intestino en su sitio y a dificultar el aumento de grasa en la zona. 

Precauciones al realizar Marjaryasana

Algunas precauciones que debes tomar al momento de realizar la postura del gato es que si te resulta difícil el arqueo de la espalda, puedes pedir ayuda: tu compañero/a deberá poner ambas manos por delante y detrás de tu abdomen (o en los costados) hasta llevarte a la altura deseada.