Hoy día, entendemos yoga como un conjunto de asanas (posturas) en el que a veces entran ejercicios de pranayama y meditación. Pero según Patanjali, el Yoga engloba 8 pasos que van en progresión desde la base hasta lo más sutil.
Para que la práctica de yoga se realice con verdadero espíritu, ha de sostenerse sobre los dos primeros pasos de este sistema, los Yamas y los Niyamas. En este artículo nos centraremos únicamente en los llamas, y la semana próxima hablaremos de los Niyamas.
Al comenzar a practicar Hatha Yoga, estos términos se desconocen, sin embargo, cuando comienzas a estudiarlos te das cuenta de que son actitudes que ya has ido despertando en tu práctica de Yoga. Y cuando empiezas a reconocerlos en tu práctica, es cuando llega el momento de sacar de la esterilla esa actitud yóguica para llevarla a la práctica en tu día a día.

YAMAS

Los Yamas son el primer paso de este sistema. Conforme a las enseñanzas de  Patanjali, son los cinco aspectos de la conducta que debemos que evitar, lo que no hay que hacer, para llevar a cabo un código ético de conducta en las relaciones con los demás seres de tu entorno.

Los 5 Yamas son:

Ahimsa. No violencia, no hacer daño, respetar a la vida.
Asteya. No robar, no pretender ser o aparentar.
Satya. No mentir, decir la verdad, mantener la pureza y la sabiduría.
Brahmacharya. Evitar el desgaste innecesario de la energía.
Aparigraha. Desapego, no acaparar, no quedarse atrapado por las pasiones

AHIMSA.

No hacer daño, no violencia, respeto a la vida

Quizás sea este uno de los principios más fundamentales del yoga, no hacer daño y respetar a todo ser viviente. Es sencillo visualizar esta acción de acuerdo al resto de seres que nos rodean, pero se hace difícil entenderla cuando nos referimos a nosotros mismos en la práctica de asanas. Practicar yoga con Ahimsa conlleva no hacerse daño a uno mismo durante la práctica, y para ellos es necesario saber lo que nos hace daño. En ocasiones, podemos encontrarnos con personas que realizan su práctica de Yoga con dureza y competitividad, llevando el cuerpo hasta límites que éste es incapaz de sostener. No sería raro que cualquiera de estos practicantes, en alguna ocasión se provoque inadvertidamente una lesión al forzar las posturas.

Ahimsa nos lleva a cambiar nuestra práctica por completo. En lugar de practicar desde el esfuerzos requiere practicar con inteligencia. La práctica inteligente es la que lleva la atención a las sensaciones y no fuerza el cuerpo más allá de los límites. Eso es Ahimsa.

Es por ello que en nuestras clases de Hatha Yoga y Yoga Vinyasa insistimos tanto en respetar las limitaciones que vayamos encontrando, sin llevar violencia a nuestro cuerpo.

ASTEYA

No robar, no pretender ser o aparentar.

En ocasiones, utilizamos demasiada energía para realizar algún tipo de movimiento, robándonos  energía a nosotros mismos. Hay ciertos asanas que nos exigen demasiada flexibilidad o fuerza y seguimos empeñándonos en ellos, cuando sería más respetuoso aceptar que quizás aun no es el momento, y debemos quedarnos un paso o dos antes.

Cultivar Asteya requiere aceptar lo que somos y donde nos encontramos. Ser uno mismo, sin pretender ser otro, sintiéndonos agradecidos por tener un cuerpo lo suficientemente sano como para practicar.

SATYA

Sinceridad, decir la verdad, cultivar y mantener la pureza y la sabiduría

Practicar de manera forzada, sin fluidez, representan algo falso y deshonesto, y tal vez esto sea únicamente debido a nuestra ignorancia. Por ello, cultivar Satya tiene que ver con practicar y mantener la verdad y la sabiduría, a través del estudio y de la práctica regular de las técnicas del yoga.

Pero la verdad no es siempre lo que nos gusta oír. En Hatha Yoga, la verdad no es siempre lo que nos apetece hacer. Utilizar esas contradicciones que nos vamos a encontrar en nuestra práctica nos llevará a un estudio propio (Swadhyaya), de uno mismo, y por lo tanto a estar más cerca de «la verdad».

La práctica de Hatha Yoga está estrechamente relacionada con“descubrir” y, de manera progresiva, abandonar las capas o ideas de las que nos hemos ido cubriendo a lo largo de nuestra vida, y que en realidad ocultan nuestra verdadera naturaleza.

BRAMACHARYA

Evitar el gasto energético innecesario

Practicar Brahmacharya conlleva adoptar una visión desapasionada del mundo, entender el auténtico objetivo de las acciones y de las pasiones banales de uno mismo, dedicar nuestra energía a un fin superior.

Aplicar esto en la práctica sobre la esterilla, nos lleva a un intento de administrar la energía para que no sea malgastada, el objetivo es acabar la sesión con más energía de la que teníamos al empezar. Aprendemos a no esforzarnos de forma desmesurada, a trabajar con eficacia acorde al nivel energético que tengamos en ese instante.

APARIGRAHA

Desapego, no acaparar, no quedar atrapado por las pasiones

Este yama nos muestra el camino para tomar aquello que realmente necesitamos para nuestra vida, para mantener únicamente lo que nos sirve en un momento concreto y dejarlo ir cuando ya no sea necesario.

En la sociedad en que vivimos, marcada por un exacerbado consumismo, Aparigraha es uno de los yamas más complicados de integrar en nuestras vidas diarias. Practicar el desapego a los bienes materiales sería la primera parte de este principio; y más allá de ello irían los apegos a las personas, costumbre o pensamientos.