Filosofía Zen

Según la filosofía zen, aquellos que internamente no encuentran un orden, difícilmente podrán avanzar en el camino de la iluminación. El orden es un proceso intermitente e infinito que va de la mano del caos. Dicho orden debe buscarse, ya que nunca viene solo.

El caso es que debemos ordenar si queremos orden y paz mental. Y esto puede llevarse no sólo al terreno del hogar, sino también al laboral. Un espacio ordenado es el símil ideal para comprender el orden mental y espiritual del que nos habla la filosofía zen.

«Barremos el polvo para remover nuestros deseos terrenales. Fregamos la suciedad para liberarnos de nuestras ataduras. Vivimos simplemente y tomamos tiempo en contemplar al yo».

Hablamos de un ejercicio que en los templos budistas se conoce como soji: el primer momento de la mañana cuando, recién levantados e incluso antes de rezar o meditar, los monjes realizan alguna tarea de limpieza durante 20 minutos. La importancia de esta acción radica en que lo hagamos con atención plena, ajenos a cualquier otro tipo de estímulos y dedicándonos en cuerpo y alma a la acción que estamos realizando. Así, el momento de orden y limpieza podrá entenderse como un acto meditativo y de mindfulness.

Beneficios.

Los beneficios de ordenar el hogar han sido comprobados por la ciencia. Entre los beneficios más destacados encontramos:

  • Aquellos quienes ordenan su lugar de trabajo o su hogar suelen ser personas más relajadas y padecen menos estrés.
  • Mantener limpio y ordenado el hogar desarrolla hábitos de disciplina, extrapolándose a cualquier otro ámbito de la vida.
  • Favorece el desarrollo de la coordinación para realizar diferentes actividades y alcanzar objetivos.
  • Ahorramos tiempo y esfuerzo. Piensa cuánto tiempo pierdes buscando un libro o la ropa por la mañana.
  • Ofrece una mejor estética a nuestros ambientes. Cualquier lugar puede resultar más bonito y acogedor si está bien organizado.
  • Nos facilita la limpieza. Si cada cosa está en su lugar, la limpieza se convierte en algo automático de cada día y no una batalla campal de fin de semana.
  • El desorden nos distrae; el orden permite que nuestras ideas fluyan.

Cada cosa en su sitio.

Este es el proyecto de Mónica Miranda, una apasionada de la geometría, el orden, la optimización de espacios y la clasificación de objetos. Su labor consiste en buscar la ubicación idónea (lógica, cómoda y práctica) de cada uno de los objetos, para poder devolver la funcionalidad a nuestras pertenencias. 

Cada cosa en su sitio busca facilitar la vida a quienes por falta de tiempo o ideas se ven abocados a un desorden usual y normalizado en su día a día.

Y es que, la sociedad en que vivimos nos pide a gritos un exceso de consumo de objetos al que en la mayoría de los casos no podemos encontrarles en lugar e incluso a veces, el uso.  
Habitar un espacio ordenado nos reportará un beneficio psicológico incalculable, debido a la estrecha relación entre el orden espacial, mental y emocional. 
El desorden produce estrés. 
El orden te conduce al bienestar.