El invierno es una invitación a la introspección, a la quietud, a la mirada hacia el interior. Las bajas temperaturas no acostumbran a invitar al movimiento, más bien al contrario. Y aunque a veces se hace necesario aceptar las circunstancias tal y como vienen adaptando nuestra práctica, también es cierto que para aquellos que quieren seguir el mismo ritmo se hace complejo. Si vivimos en un lugar con gran amplitud térmica, esta cuestión puede llegar a afectar la regularidad de nuestra práctica. Por esta razón, traemos algunas recomendaciones para sobrellevar el frío mientras realizamos nuestras sesiones de Yoga Vinyasa o de Hatha Yoga en invierno.

Desarrolla una buena voluntad de movernos a diario es necesario. La energía tiende a estancarse y con ella nuestras emociones. Esto hace que nos agotemos. Para que esto no suceda, y para ayudarte a incrementar la energía, realiza prácticas que te permitan mover de manera orgánica.  Dedica poco tiempo a mover las articulaciones de manera suave y concreta, entendiendo que menos es más. Intenta mantener un buen equilibrio entre movimiento e introspección sin agotarte.

Lugar de práctica

Si existe la posibilidad de realizar la práctica en un espacio que disponga de una adecuada calefacción y en el que puedas sentirte cómoda, sería la opción perfecta. Pero si no es tu caso, aquí te dejamos algunas recomendaciones.

Bebidas calientes

Mantenernos calientes por dentro es tan importante como mantenerse caliente por fuera. Por ello, seguir hidratándonos con bebidas calientes o tibias es siempre una opción acertada. Puedes preparar agua o infusiones templadas e ir bebiendo sorbos pequeños durante tu práctica. Ya que beber no se recomienda durante la práctica, si se hace, que se haga de sorbo en sorbo.

Calentamiento

Ya sea practicando Hatha Yoga o Yoga Vinyasa, comenzar con movimientos lentos, conscientes y localizados se hace siempre necesario, independientemente del clima. Pero con el frío, el cuerpo suele estar más dormido y habrá que dedicar más atención y tiempo a esta parte para que los músculos, las articulaciones y el tejido conectivo vayan despertando con suavidad. De esta manera, desarrollaremos una buena flexibilidad y se evitarán lesiones.

Pranayama

Las técnicas de respiración activas o Pranayamas son idóneas para empezar o terminar la práctica de yoga ya que pueden activarnos físicamente, generar calor y equilibrar la mente. Hablamos del caso de Kapalabhati. Bhastrika es otro pranayama que ayuda a despertar el fuego interno.

Ropa adecuada

Y aunque pueda resultar obvio, la ropa es otro factor que nos condiciona. Comenzar la práctica más abrigados de lo habitual y luego ir quitando capas no es mala opción, aunque a veces ir demasiado forrados impide la facilidad de movimiento.

Otro aspecto a tratar son los pies. La práctica de Yoga se recomienda hacerla descalzos, pero con el frío podemos sentir los pies congelar, y en ocasiones resfriarnos. Existen calcetines para practicar yoga con adherencia a la esterilla.

Importante también es usar una manta en el Savasana final, para que la bajada de temperatura en este asana final no suponga un impedimento para llevar a cabo el momento de introspección que ese instante requiere.

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