El confinamiento sigue y las ideas y cosas por hacer se agotan. Estamos educados en la sociedad del  «hacer» y nos sentimos aturdidos y confusos cuando dejamos de ser productivos (incluso en lo que a ocio se refiere). Y lo que nos cuesta entender es que, a veces, para sentirnos mejor solo es necesario PARAR.

En lugar de venirnos abajo o subirnos por las paredes cabe la posibilidad que podamos tomarnos este patrón como una oportunidad para llevar la mirada hacia adentro. Y cuando hablamos de adentro, no nos referimos adentro de nuestros hogares, sino a lo mas profundo de nuestro ser.

El simple hecho de parar se nos antojaba un privilegio, que en el fondo ni nosotros queríamos tomar. Y de repente, esta pandemia nos obliga a ello. A quedarnos en casa. A reducir los ritmos. A descansar más.

Siempre nos planteábamos «cuando tenga tiempo…» haciendo referencia a un millar de cosas que haríamos como leer libros, tocar un instrumento, cocinar, crear un huerto urbano en la terraza, empezar a meditar… y ahora que lo tenemos se nos amontonan los quehaceres y las horas se pasan sin ser productivas.

CÓMO EMPEZAR

POR QUÉ EMPEZAR A PRACTICAR EN CASA

Hacemos un breve recorrido de los beneficios que nos reporta la práctica de yoga en casa.

1. AUTOCONOCIMIENTO

Practicar yoga sola va a proporcionarte herramientas de autoconocimiento. Podríamos hacer un símil con el hecho de conducir nuestro propio coche o tener un chófer que nos lleve. De alguna manera, el chófer va a llevarnos por el camino que él considera más oportuno, y su forma de conducir va a ser la mejor para él. Cuando somos nosotros los que decidimos qué caminos tomar y como conducir, la atención y la responsabilidad son únicamente nuestras, y nos va a concernir únicamente a nosotros.

2. AUTOAYUDA

Cuanto más practiquemos yoga y lo hagamos de forma regular más sensibles seremos a nuestro estado físico, mental y emocional. De esta manera podremos construir la práctica que mas se adecue a nuestro estado en ese momento concreto.

3. CONSENTIRTE

Practicar yoga en casa te da la oportunidad de alargar o acortar la práctica según como mejor le venga a tu cuerpo y a tu agenda. Porque a veces no tenemos tiempo para desplazarnos hasta el estudio de yoga, o los horarios no nos cuadran. Además de poder elegir el estilo y la intensidad que más te apetezca ese día.

4. CRECIMIENTO EXPONENCIAL

Al practicar yoga de manera regular, los beneficios se impregnan en el cuerpo y se mantienen contigo entre clase y clase.

Y todo ello desde casa, sin gastar un euro. Aunque bien es cierto, que los beneficios no vendrán solos, si no hay voluntad, constancia y algo de ayuda externa.

DISEÑA TU PROPIA PRÁCTICA DE YOGA.

A continuación os ofrecemos seis consejos prácticos para poder iniciaros en la práctica del yoga de una manera consciente y responsable. De este modo, evitaremos posibles lesiones. Además, estaremos encantados de contestar cualquier duda sobre la práctica o sobre cualquier otro aspecto del yoga. Sólo tienes que dejarnos tu comentario en cualquier de los artículos y contestaremos lo más rápido posible.

1. COMIENZA LA PRÁCTICA DE YOGA SIEMPRE EN SILENCIO

Antes de empezar a movilizar el cuerpo haz una pequeña parada. Siéntate en una postura cómoda en la que puedas permaneces con la espalda alargada, sentando una base sólida sobre los dos isquiones por igual. Y si fuese muy incómodo comenzar así, siempre podrás ir hacia Savasana, tumbándote boca arriba con los brazos y las piernas extendidos y sueltos.

En esta primera parada podrás observar cómo te encuentras, a nivel mental y nivel corporal. Podrás, a través de tu respiración consciente, rebajar la actividad mental y dejar que el cuerpo se relaje también.

Si te encuentras baja de energía o no dispones de mucho tiempo, escoge una práctica suave o restaurativa, que te ayuda a reponer fuerzas para comenzar de nuevo el día.

2. ELIGE HACIA DÓNDE QUIERES IR

Este será el siguiente paso. Después de comprobar dónde te encuentras, habrá que tomar decisiones sobre dónde queremos ir. La observación previa nos ayuda a tomar pasos firmes sobre el destino a tomar.

Tal vez un día necesitemos calma. Quizás otro sintamos que debemos abrir espacios en el corazón y el pecho. A veces necesitamos movilidad con una práctica más Yang. Y hay días que el cuerpo y las circunstancias solo me dicen: PARA Y RESPIRA.

3. PON UNA INTENCIÓN A LA PRÁCTICA

Genera un sentido, un Sankalpa, antes de empezar la práctica. Pon una intención que te ayude a sostenerte allí donde sientas que quieres abandonar. Un propósito que te ayude a traer la mente una y otra vez al aquí y al ahora de la práctica cuando tu mente se disperse o se distraiga.

Ese sentido o propósito puede ser una frase que te ayude, una persona o una motivación cualquiera.

4. ESCOGE ASANAS QUE VERDADERAMENTE TE GUSTEN

Hay profesores que recomiendan elegir posturas que nos generen rechazo y nos supongan un reto. Nosotros, personalmente, somos participes de escoger aquellas que mejor te sientan y más te gusten. Porque de alguna manera, tus gustos o tus preferencias, son llamadas de atención desde lo más profundo del cuerpo y la mente, pidiendo aquello que verdaderamente necesita.

Así que, para empezar, escoge las 4 o 5 posturas que más te gusten e intenta que las primeras prácticas sean disfrutas y recompone doras.

5. PON ATENCIÓN EN CLASE

Presta atención y toma notas mentales cada vez que pases por un asana nueva. E incluso aquellas que repites con frecuencia, intenta encontrarle sensaciones nuevas. De modo que puedas decirte mentalmente: «me gusta mucho cuando hacemos Bujangasana», «me molesta la zona lumbar cuando hacemos ustrasana»… de esta forma comenzarás a conocerte, a entender tu cuerpo y a saber en que dirección elaborar y diseñar tu práctica.

6. MUÉVETE EN VARIAS DIRECCIONES

Incluye en tu práctica asanas que te permitan la movilidad en varias direcciones. Combina torsiones espinales con flexiones hacia adelante y flexiones hacia atrás, incluye alguna invertida, aunque solo sea elevar las piernas hacia arriba sobre una pared, como nos muestra la imagen.

CUÁNDO Y DÓNDE

Construir una práctica de yoga regular en casa no es tarea fácil. Y el espacio a veces suele ser un problema.

Sobre todo al principio, intenta encontrar un lugar donde sepas que nadie te molestará y que podrás practicar en relativa calma. No necesitamos un espacio muy amplio. Mientras quepa la esterilla y desde ahí puedas abrir brazos y piernas será suficiente.

Quizás el problema mayor sea encontrar el tiempo. Aunque bien es cierto, que ahora, con la cuarentena debido al COVID-19 quizás sea el momento idóneo para generar una rutina.

Y si no tienes ni idea de por dónde comenzar, siempre podrás usar nuestras clases online.