Desde ya algunas décadas, la meditación y otras técnicas de la tradición hindú se han estudiado y tomado como posibles alternativas para disminuir la depresión y la ansiedad. Una de esas técnicas milenarias es el Hacha Yoga (en todas sus variantes, como el Vinyasa). Y, aunque desgraciadamente se le ha prestado menos atención en el ámbito científico, es cierto que cada día gana más adeptos en su práctica.

Existen distintos estilos de Yoga, y cada cual elige según lo que en ese momento busque. Posiblemente, quien lleve tiempo practicando haya pasado por distintos estilos en diferentes épocas de la vida. Podemos encontrar desde estilos suaves hasta otros más exigentes (tanto a nivel físico como mental).

El Hatha Yoga es de los estilos más populares y practicados en nuestra cultura. Combina principalmente tres aspectos del yoga: asanas o posturas en las que se requieren un esfuerzo físico; técnicas de respiración o pranayamas; y un relax final en el que se intenta ahondar más en el ámbito mental y espiritual.

Yoga como regulador del estrés

La práctica de Hatha Yoga regula los sistemas de respuesta fisiológica que suceden durante el estrés. Esta regulación ayuda a reducir los niveles de activación, haciendo disminuir la frecuencia cardíaca, aminorando también la presión arterial, y propiciando una respiración más profunda y natural.

Existen evidencias de que prácticar Hatha Yoga de forma regular favorece el aumento de la variabilidad de frecuencia cardíaca, lo cual es un elemento indicador de la capacidad de respuesta de nuestro cuerpo para dar respuesta al estrés de forma flexible.

Mejoras en el estado anímico.

La práctica del yoga es algo más que un ejercicio físico, y es que mente y espíritu se ven involucrados en este proceso.

Practicar regularmente yoga puede favorecer un mejor conocimiento de uno mismo. Nos da la posibilidad de explorar rincones profundos de nuestro interior. Y todo ello a través del aprendizaje de posturas (asanas), técnicas de respiración (pranayama) y relajación y concentración (savasana y meditación).

Las personas tenemos diferentes facetas. No somos pensamientos o sensaciones. Esta milenaria disciplina, nos permite integrar y armonizar toda esta serie de elementos que suelen desequilibrarnos día a día. Así que podríamos decir que equilibrio es el punto de conexión entre el yoga y el estado de ánimo.

El yoga y sus beneficios

La práctica del Hatha Yoga ayuda a estimular la producción de proteínas, que son las que se encargan de reparar las neuronas. Esto favorece el aumento de la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para formar y modificar las conexiones neuronales en función de las experiencias vividas.

Realizar una práctica continuada de yoga nos permite regular los niveles de serotonina y  dopamina, aumentando así el flujo sanguíneo cerebral y liberando endorfinas. Esto permite que nuestro estado de ánimo mejore considerablemente y de una manera natural.

Los asanas en la práctica nos van a permitir fortalecer nuestro cuerpo físico, desarrollando un buen equilibrio, flexibilidad y recuperar movimientos que quizás ya teníamos perdidos.

Si quieres conocer más beneficios del yoga sigue leyendo aquí.

5 posturas de yoga para reducir el estrés

  1. Smastithi.

En este primer asana, la postura de pie será el punto de partida. Puedes juntar los pies o separarlos al ancho de tus caderas, según como te encuentres más cómodo. Es importante repartir el peso de manera uniforme en la base de los pies. Para ello, deberás abrir bien los dedos de tus pies, como si fueran abanicos, y sentir los tres apoyos base del pie activos, como en la imagen.

Deja que las manos se junten frente al pecho, dirigiendo los dedos pulgares hacia el esternón. Y desde ese lugar, realiza un ligero empuje entre ambas manos para sentir la conexión de apertura tanto por delante como por detrás.

Invita a tu respiración consciente, y observa el balanceo suave del cuerpo. Tal vez, cerrar los ojos te ayude a tomar plena consciencia corporal.

2. Vrksasana.

Aumenta tu equilibrio con la postura del árbol, Vrsasana. Y es que las posturas de equilibrio hacen que a nivel mental, nuestra actividad decaiga, y tanto cuerpo como mente entren en un estado de quietud en el que la respiración nos hace de nexo.

Desde la postura anterior, prueba a ir dejando caer el peso en un solo pie, tanteando tu equilibrio a la pata coja. Poco a poco, deja que el pie que se eleva se apoye en la cara interna del muslo o el gemelo contrario (nunca en la rodilla).

Las manos puedes llevarlas en gesto de oración al pecho, por encima de la cabeza juntando palma con palma; extendiendo los brazos y dejando que los costados se alarguen; o incluso puedes jugar a ser creativa e inventar y crear una forma nueva para la copa de tu árbol.

3. Virabhadrasana I

Alivia la tensión en hombros y espalda ejecutando esta postura, al mismo tiempo que tonificas tus piernas.

Desde la postura inicial, lleva las manos a tus caderas y da un paso grande hacia atrás con la pierna izquierda. El pie de atrás se queda con el talón elevado, la pierna de adelante se flexiona alineando la rodilla con el tobillo.

Revisamos con las manos en las caderas que ambas crestas iliacas se encuentran en una misma línea. Y poco a poco elevamos los brazos hacia el cielo, con si fuesen dos lanzas. Comprueba que los hombros no se han subido hacia las orejas, y que la zona cervical tiene espacio.

4. Sarvangasana

La postura de la vela, o postura sobre los hombros nos permite vaciar la mente, calmarla, por el simple hecho de invertir la posición. A su vez, la circulación se estimula haciendo que las piernas se aligeren y recuperen su vitalidad después de una jornada intensa de estar de pie o incluso sentados.

Tumbados boca arriba con las rodillas flexionadas, deja que tus brazos se extiendan a lo largo del cuerpo con las palmas de las manos hacia abajo. Camina con las manos hacia tus pies para alejar los hombros de las orejas. Con una inhalación y un impulso elevamos las piernas, las caderas y la espalda y llevamos las manos a sujetar la espalda.

5. Sukasana

Para terminar tu pequeña práctica de yoga, siéntate en Sukasana con la piernas cruzadas. Cierra los ojos y busca sentir una base cómoda al mismo tiempo alargas tu columna.

Realiza respiraciones inhalando en cuatro tiempos y exhalando en cuatro tiempo, observando cómo el aire entra y sale por tu nariz. Y dejando que poco a poco el cuerpo y la mente vayan entrando en un estado de quietud.

 

Y si te interesa iniciarte en la práctica no dudes en consultar nuestros horarios y tarifas.