Llegan las vacaciones de verano y probablemente este año practiques el turismo nacional debido a los coletazos de la pandemia del COVID-19. Con mucha probabilidad dejes de asistir a tu centro habitual de yoga y te alejes de la ciudad en la que resides.

Preparamos la maleta con mimo… sin olvidar nuestro mat de Yoga. Y es que, vayas donde vayas, siempre podrás dedicar algo de tiempo a una serie de asanas con las que movilizar el cuerpo y calmar la mente.

Puede que practiques yoga sobre césped, o tal vez sea en la arena frente al mar, junto a una piscina o con vistas a la montaña; sólo o en compañía. Elijas la modalidad que elijas, no dejes de practicar. Mantén una rutina de posturas, aunque no sean muchas, pero no dejes que el cuerpo se pare. Así, mientras desconectas de todo, sigues cuidándote.

El calor

  • Anahatasana

Esta es una postura muy completa. En primer lugar invita a la calma por su claro contacto con la tierra, nuestro pecho, nuestro corazón buscan una toma a Tierra para seguir al unísono con un sólo latir. Además, los hombros y la espalda media (zona dorsal) disfrutan de un estiramiento, que si se hace desde la respiración y muy suavemente, puede resultar muy gustoso y liberador. Si molestasen los hombros se podrán llevar los codos flexionados. Relacionada con el cuarto chakra que lleva su mismo nombre, por trabajar directamente este vórtice energético.

  • Matsyasana

Esta es una postura que si bien puede ser contraindicada para quien tiene problemas cervicales, también dispone de numerosas variantes para adaptarla. Matsyasana es un asana que nos abre el pecho y la garganta para permitirnos respirar con mayor capacidad y de esta forma llevar a la mente a rebajar las fluctuaciones de que es prisionera.

Si la ejecución de este asana supone demasiado, podríamos intentar alguna de estas variantes:

Colocar un cojín justo detrás de la zona dorsal para elevar el pecho dejando siempre que la cabeza toque suelo.

Otra opción es sin llevar el pecho elevado. Simplemente llevaremos los brazos por encima de la cabeza agarrando los codos contrarios. Las piernas irán flexionadas, juntando planta con planta de los pies, y dejándolas abrir en mariposa.

 

  • Gato-Vaca

Estos movimientos alternados, y siendo acompañantes de la respiración suelen ser muy nutritivos para nuestra espina dorsal, ya que la dotan de movilidad en todo su recorrido.

  • Uttanasana

Esta flexión hacia adelante nos permite estirar toda la cadena posterior del cuerpo, tanto la espalda como las piernas. Similar a Paschimottanasana, es un asana que invita a la introspección, a llevar la mirada hacia lo más hondo de nosotros mismos.

 

  • Viparita Karani

Esta postura es la reina de las posturas a la hora de buscar suavizar la presión en las piernas y tobillos. Además, nos ayuda a recuperar energía, cosa que el calor nos arrebata.

 

Pranayama refrescante: Sitali

La técnica de este pranayama parte desde una postura cómoda, sedente, en la que podamos mantener la espalda alargada y firme. Sacamos la lengua y la doblamos hacia arriba, con aparece en la imagen. Habrá quien no logre colocar la lengua de esta manera ya que es una condición genética, para ello será suficiente colocar los labios en forma de O y tomaremos el aire como si tuviésemos una pajita en la boca. La inspiración se realiza por la boca produciendo un sonido
sibilante (del sonido s) hasta que sintamos los pulmones llenos. Después de la inhalación metemos la lengua y cerramos la boca. Bajamos la cabeza hacia el tronco haciendo una ligera presión con la barbilla hacia la garganta. Desde ahí hacemos una pequeña retención de unos 10 segundos (nunca si estás embarazada). y dejamos que la exhalación se produzca lentamente por la nariz.