Por qué yoga aéreo

¿Te habías planteado alguna vez seguir con tu práctica de yoga pero desafiando las leyes de la gravedad?

El yoga aéreo es una disciplina relativamente nueva que se vale de la utilización de un columpio como ayuda para realizar la mayoría de los asanas que practicamos en Hatha Yoga. Esto nos permite profundizar más aun en las posturas, incluso redescubrirlas. Además, habrá quien jamás haya entrado en una postura invertida por lo exigente de las mismas. Sin embargo, con el yoga aéreo esto se hace mucho más accesible a cualquier tipo de público.

Yoga aéreo en pleno centro de Madrid.

Shala Yoga Madrid se encuentra en pleno centro, en la calle Gran Vía. Desde nuestro estudio de yoga ofrecemos nuestras clases de Yoga aéreo, tres días a la semana, así como talleres mensuales de Iniciación al Yoga aéreo. Para más información sobre nuestros horarios y tarifas entra en Yoga Aéreo de Shala Yoga Madrid.

En nuestro estudio de yoga, en pleno centro de Madrid, el método que seguimos en nuestras clases de aeroyoga en el método ANYA, Asociación Nacional de Yoga Aéreo. Nuestras profesoras están formadas en este método, y ellas te guiarán en todo momento para que sientas confianza en cada postura, sin realizar aquellas en las que tu seguridad se pueda sentir más comprometida.

Además de nuestras clases de yoga aéreo, en Shala Yoga Madrid estamos especializadas en Vinyasa Yoga, Hatha Yoga, Yin Yoga y Yoga Prenatal. Si quieres ver algunas de nuestras clases sólo tienes que suscribirte a nuestro canal de YouTube.

5 beneficios que te aportará el aeroyoga

El Aeroyoga, al igual que cualquier otra disciplina derivada del Hatha Yoga, practicada con regularidad, nos reporta una gran cantidad de beneficios. Hemos querido en este artículo poner el acento en estos cinco concretamente.

  • Tonifica el cuerpo.

El hecho de tener que sostenernos sobre el columpio y contrarrestar la fuerza gravitatoria nos va a obligar a activar el core y el suelo pélvico de una manera muy consciente. Esto nos va a llevar a poder conectar con el resto de nuestro cuerpo focalizando en aquello que nos pide el asana en cuestión. Veremos en pocos meses nuestra figura moldeada, y dotada de una mayor flexibilidad.

  • Mejora nuestra capacidad de concentración. 

Mantener la atención en los puntos del columpio que debemos agarrar, en las pautas que dicta el profesor de una manera más intensa que en nuestra práctica de yoga vinyasa o hacha yoga es de vital importancia si no queremos tener una caída innecesaria. Esto va a hacer que toda tu atención y concentración estén en el aquí y ahora de la práctica, dejando de lado, por más de una hora, las fluctuaciones mentales que a veces tanto nos atormentan.

  • Corrige tu postura 

Las posturas invertidas van a favorecer la descompresión de los discos vertebrales. Estas posturas invertidas en el yoga aéreo juegan un papel muy importante, ya que contrarrestan la acción gravitatoria de estar constantemente de pie. En muchas ocasiones, al quedarnos «colgados» sin ningún tipo de acción, nos permite soltar tensiones que suelen acumularse en la zona de la espalda. Favorece también romper con patrones posturales que nos van marcando a lo largo de nuestra vida tendencias poco saludables.

  • Nutre la piel  

Otro de los beneficios que nos van a traer las posturas invertidas es el drenaje del sistema linfático, y esto va a repercutir en nuestra piel, mostrando una apariencia mucho más saludable y ejerciendo gran influencia en la celulitis.

  • Antiestrés

Tanto el esfuerzo físico que esta práctica nos requiere, como las posturas invertidas van a conseguir que nuestro estado al acabar la sesión sea mucho más relajado. Mención aparte merece el cocoon, en la que realizamos el relax final y del que se sale en un estado de flotación total.

Cuándo no podemos practicar Aeroyoga

Existen algunos casos específicos que tendremos que tener en cuenta a la hora de plantearnos practicar aeroyoga. Si te encuentras en alguna de estas situaciones quizás tengas que realizar otro tipo de práctica, como el Hatha Yoga o yoga vinyasa.

  • Glaucoma y desprendimiento de retina
  • Embarazo
  • Cirugías recientes.
  • Artritis o artrosis
  • Osteoporosis
  • Presión arterial muy baja o muy alta
  • Vértigos
  • Conmoción cerebral o derrame cerebral reciente
  • Lesiones en la cabeza, cefaleas o desmayos recientes
  • Esclerosis cerebral