Comienza el verano, y con la llegada de la nueva estación los horarios sufren cambios. Nuestras rutinas también se modifican. Nos acostamos más tarde, salimos más, hacemos más planes con los amigos y familiares, viajamos. Desde luego mantener constante la práctica de yoga se vuelve algo complejo. Es normal que no queramos dejarla, con la constancia que nos ha supuesto mantenernos al pie del cañón y lo bien que le viene a nuestro cuerpo y nuestra mente.

Hoy te traemos estas ideas para que no dejes de practicar durante los días de vacaciones.

1. SI EN TU ESTUDIO MANTIENEN LAS CLASES, SIGUE CON ELLAS.

Es cierto que es difícil, porque las rutinas en verano cambian por completo. Surgen mayor cantidad de planes, los días se alargan y se descansa bastante menos. Pero hay muchos estudios de yoga donde sigue habiendo clases durante los días de vacaciones.

Si es el caso de tu escuela, sigue con ellas. Y tu estudio cierra, busca cosas nuevas aunque sea por esos días. Al menos dedícale una hora semanal, que aunque sea poco, seguirás conectada de alguna forma a la práctica.

2. BUSCA COSAS DIFERENTE.

En  verano parece que las novedades de planes alternativos se disparan. Los estudios se llenan de talleres, masterclass y otras disciplinas diferentes. Es el momento ideal para romper la rutina pero seguir moviendo el cuerpo, también en otras direcciones.

El Contact está muy de moda ahora, y te permite moverte en todas direcciones encontrando nuevos espacios y rompiendo barreras  al mantenernos en contacto continuo con el otro.

Pero si no eres mucho de tocar, existe otro tipo de encuentros como los de Ecstatic, que es una propuesta de baile completamente libre. Estas sesiones se guían por una sesión musical basada en la progresión de los 5 ritmos de Gabriele Roth. Hay 3 normas principales: sin palabras, sin sustancias y sin zapatos.

3. MODO ONLINE.

Si en tu estudios de yoga cierran por vacaciones, y necesitas clases más regulares que talleres concretos siempre tendrás la posibilidad de realizar clases online. En nuestro canal de YouTube tenemos algunas propuestas, por si te interesa.

Es cierto que no es lo mismo, y que el esfuerzo de practicar de esta manera es mucho mayor. Pero después de las primeras sesiones será lo más normal de mundo. Y si no, que nos lo digan después del confinamiento por la Covid-19

4. LLÉVATE TU ESTERILLA.

Si te vas fuera a pasar el verano, llévate tu esterilla y déjala en un lugar visible. Esto te ayudará a, aunque sea, algunos movimientos de espina dorsal o pranayamas hagas. Porque cuando no tenemos a las vista la guitarra, el cojín de meditación o la esterilla, cuesta mar tomar la decisión de ponerse a practicar.

5. ASISTE A UN RETIRO.

Durante estas fechas tienen lugar numerosos retiros de meditación y yoga, en lugares verdaderamente increíbles. Busca una opción que te guste y que encaje contigo, o pide recomendación a tu profesora de yoga. Es una manera de cuidarte y hacerte un regalo, dedicándote un tiempo del que tal vez en otra ocasión no dispongas.

6. ACUDE A UN VIAJE QUE TENGAN YOGA.

Realiza un viaje en el que incluyan la práctica de yoga. Hay muchos muy bien preparados en los que no tienes que preocuparte por nada porque va todo incluido.

Está muy de moda la mezcla de yoga con surf en verano, en Portugal y en el norte de España.

7. MÁRCATE UN OBJETIVO.

Esto es una forma idónea para mantener activa tu motivación. Piensa en algo que te gustaría alcanzar en tu práctica y trabaja en el camino hacia ello. Esto puede ser, llegar a un asana específico, practicar meditación de manera regular o aprender teoría del yoga.

8. MEZCLA CUALQUIERA DE LAS OPCIONES ANTERIORES

Y ya sabes que cualquiera de las opciones anteriores combinadas será también una opción muy nutritiva para tu práctica.

Yo, ya tengo reservada mi plaza en un retiro junto al mar y me llevaré mi esterilla allí donde vaya. mi reto será trabajar en Hannumanasana y meditar de manera constante al menos 10 minutos diarios.

Si ya has elegido tu opción, cuéntanoslo en los comentarios. Y disfruta mucho del verano.