En cada movimiento que realizamos implicamos a todos y cada uno de los sistemas de nuestro cuerpo: el sistema circulatorio, nervioso, respiratorio, endocrino, inmunitario, digestivo… Sin cada uno de ellos, no podríamos llevar a cabo la respiración, un levantamiento de brazos o el simple hecho de caminar.

EQUILIBRIO ENTRE LOS SISTEMAS DEL CUERPO.

Si llevamos la atención a cualquier parte del cuerpo, vamos a ver que en ella inciden más de un sistema. Y a pesar de que los huesos se consideran parte del sistema esquelético, también es cierto que forman parte de más de un sistema, como:

  • Sistema circulatorio e inmunitario ya que los glóbulos rojos y blancos se forman en la médula ósea.
  • Sistema nervioso, por el papel que juega el calcio en el desarrollo de las neuronas.
  • Sistema endocrino por la acción de las hormonas que secreta las células óseas sobre nuestro metabolismo.

Por ello, el hecho de centrarnos en la práctica del yoga en un sólo aspecto sin valorar la correlación entre cada sistema y célula del cuerpo puede llevarnos a la simplificación de la práctica. Con esto no queremos decir que no se deban disociar partes del cuerpo a la hora de estableces el Vinyasa Krama.  Queremos poder trabajar a nivel global o disociado sabiendo que el cuerpo es un todo, y que a pesar de trabajar zonas de manera aisladas, repercutirán directamente en cualquier otro sistema del cuerpo.

EL SISTEMA MUSCULOESQUELÉTICO.

Con frecuencia, los sistemas esquelético y muscular se trabajan y estudian como sistemas independientes. Sin embrollo, al considerar como se produce el movimiento, el entenderlo como un todo cobra más sentido, ya que huesos y músculos vienen a trabajar conjuntamente para controlar la relación entre gravedad y espacio, para poder desarrollar la posición erguida y poder interacciones con el mundo que nos rodea.

Sin el sistema esquelético, los músculos serían un montón de tejidos sin nada que poder movilizar. Sin la movilidad que aportan los músculos, sería completamente imposible que los huesos desplazasen por el espacio. Y sin el tejido conjuntivo de fascia, tendones, ligamentos… ambos sistemas no tendrían posibilidad de relacionarse entre sí.

ARTICULACIONES

La palabra articulación hace mención al espacio donde dos o más huesos entran en relación y se movilizan entre sí. La articulación va a depender directamente del movimiento y del cambio. Se puede entender más como algo que sucede más que como algo que es.

Si analizamos las posturas de yoga, los asanas, son en las articulaciones sinoviales en las que encontramos mayor rango de movimiento.

ARTICULACIONES SINOVIALES

Están compuestas por:

  • Los huesos que conectan para formar la articulación.
  • El líquido sinovial que hay entre ambos huesos.
  • La membrana, que es creada por el líquido sinovial
  • El tejido conectivo que que envuelve y protege la articulación.
ARTICULACIONES SANAS Y EN EQUILIBRIO

Para que la articulación se considere sana y funcional, el espacio que existe entre ambos huesos debe ser equilibrado, y debe además poder sostener ese equilibrio en todo el rango de movimiento. Lo cual no quiere decir que el espacio entre los huesos se mantenga de manera igualitaria en todo el recorrido de movimiento.

La mayoría de las indicaciones que ofrecemos en la práctica del yoga no es con ánimo de dibujar una forma con el cuerpo, todos los alumnos, por igual. Esas indicaciones suelen estar encaminadas a la protección de las articulaciones, para poder seguir llevando ese equilibrio sin comprometer la salud física de cada uno de los practicantes.

QUÉ ES UN ASANA

El asana es mucho más que un producto final o una postura dibujada con nuestro cuerpo. En Hatha Yoga, con el asana no se pretende fortalecer o estirar un músculo determinado, aunque pueda suceder así. Es un recipiente donde surge la experiencia, un lugar en el que entramos y salimos (más frecuentemente en Vinyasa Yoga) para experimentar un autoconocimiento más allá del que ya poseemos de nosotros mismos. Es un lugar donde respirar y seguir moviendo (a pesar de estar estáticos en el asana) en un paréntesis del movimiento general de la vida, que fluye sin parar.

TIPOS DE ASANAS

Existen numerosas clasificaciones de las posturas de yoga, dependiendo de la visión que se le de. Nuestra clasificación es la siguiente:

POSTURAS DE PIE

E s muy normal, en las primeras clases de iniciación al Yoga, centrarse en la postura sencilla de pie. A menudo, nuestros patrones postura les nos juegan malas pasadas y se hace indispensable tomar plena consciencia de lo que sucede en nuestro cuerpo desde la postura base. Sentir nuestro peso sobre la base de los pies, distribuido uniformemente en los tres puntos claves, es una tarea para muchos compleja y sutil.

Sentar una buena base, atender con disciplina a las instrucciones sobre los asanas de pie, son esenciales para, más adelante, ejecutar otro tipo de posturas más complejas. Algunos ejemplos de posturas de pie son los siguientes:

POSTURAS SENTADAS

La mayoría de las personas pasan numerosas horas a lo largo del día sentados en una silla o sofá. Lo que los zapatos son a los pies, las sillas son a las caderas y la columna.

En la práctica de yoga, al igual que nuestros pies descalzos redescubren una nueva forma de relacionarse con la tierra, nuestra pelvis y columna establecen nuevas relaciones al cargar el peso sentados sobre ellas.

Podemos encontrar variadas formas de sentarnos a la hora de meditar o realizar pequeñas tomas de consciencia.

  • Sukhasana o postura fácil

  • Siddhasana o postura del experto

  • Padmasana o postura del Loto

Por otra parte, hay otros muchos asanas que se ejecutan sentados, alguno de ellos son:

 

POSTURAS DE RODILLAS

Cuando nos arrodillamos nuestro peso cae sobre las rodillas, las espinillas y los empeines. Asociamos esta posición al hecho de rendir culto o adoración, y más aun si inclinamos o agachamos la cabeza. Esto contribuye a la reducción del ego, es como una muestra de humildad, que no humillación.

Como ejemplos de posturas de rodillas encontramos

  • Vajrasana

  • Virasana

POSTURAS SUPINADAS

Entendemos supino o decúbito supino a la postura tendido sobre la espalda o en posición boca arriba. La postura supina por excelencia es sin duda Savasana o la postura cadaver. Es la que nunca falta en nuestras clases Hatha Yoga, Yoga Vinyasa o Yin Yoga. Es allí donde integramos todo lo sucedido durante la sesión de Yoga y donde abandonamos el cuerpo para ir hacia un terreno más sutil.

Ejemplos de posturas supinadoras son las siguientes:

  • Savasana
  • Apanasana
  • Setu  bandhasana o postura del puente
  • Sarvangasana o postura de la vela
  • Viparita Karani
  • Halasana o postura del harado
  • Matsyasana o postura del Pez

POSTURAS PRONAS

Al contrario que supino, prono significa tumbados boca abajo, echados sobre el vientre. En teoría, la mayoría de nosotros, al nacer, pudimos mantenernos tumbados boca abajo sin ningún problema. Pero en edad adulta, puede resultar incómoda por molestias en la zona cervical, como consecuencia de la restricción de movimiento en el cuello. También hay quien puede sentir sensación de asfixia por la compresión del abdomen contra el suelo, y más si no tendemos a movilizar la zona lumbar. Es una oportunidad excelente para trabajar la respiración abdominal y observar la repercusión en la zona baja de la espalda, sintiendo un agradable masajeao en dicha zona y desbloqueando cualquier tensión concentrada en ese lugar.

Ejemplos de posturas pronas son:

POSTURAS CON APOYO DE BRAZOS

Aunque se parezcan notablemente, las extremidades superiores e inferiores de nuestro cuerpo se desarrollaron para cumplir funciones diferentes. Las estructuras de las piernas están indicadas para el   soporte y la locomoción; y las extremidades superiores están definidas para sostener pesos. Por ello, cuando ponemos el peso en las manos, sobre todo en los inicios del yoga, hay que darle tiempo y ofrecerle la atención que merecen a las articulaciones de los brazos a la hora de realizar posturas sobre las manos.

Algunos ejemplos de posturas sobre manos son los siguientes: