¡Sí, lo leiste bien! Esta publicación trata sobre cómo la flexibilidad puede ser un obstáculo para el yoga.

Generalmente, cuando comenzamos nuestro viaje en el yoga, estamos rígidos como tablas. Si nunca has sido bailarina ni gimnasta, seguramente el alcance de tu flexibilidad implicará solo poder tocar los dedos de los pies.

Cuando pasas mucho tiempo modificando posturas en la secuencia de Ashtanga hasta que tu cuerpo comienza a abrirse te das cuenta de que en muchas ocasiones estás al límite de la lesión (si es que no te lesionaste ya)

Solemos envidiar a los que nos rodean en clase. Esos que parecen deslizarse a través de las posturas con facilidad.

EL OBJETIVO DEL YOGA

Comencemos recordándonos el "objetivo" tradicional del yoga. Practicar esas extrañas y maravillosas asanas (posturas) todos los días nos mantiene en forma y saludables y prepara a nuestros cuerpos para sentarse durante períodos más largos de tiempo en meditación. Esto nos permite desarrollar un estado mental más saludable, separándonos gradualmente del ego hasta que podamos vivir una vida libre de sufrimiento.

Aún así, la cantidad de veces a la semana que escucho la excusa "No puedo hacer yoga, no soy lo suficientemente flexible" es demasiada para que un yogui las cuente. Bueno, estoy aquí para decirte que esto es una tontería. 

De hecho, aquí hay 5 razones por las que la flexibilidad puede ser una desventaja para un yogui principiante.

1) Corres el riesgo de lesionarte. 

A menudo, las personas con exceso de flexibilidad carecen de la fuerza necesaria para proteger sus cuerpos de lesiones. La hipermovilidad en la parte media de la espalda, por ejemplo, sin fuerza en los hombros y cuádriceps, puede provocar lesiones en la espalda al practicar flexiones hacia atrás. Aquellos de nosotros con músculos rígidos estamos mejor protegidos contra lesiones.
2) Te puede llevar a una práctica menos consciente

Los practicantes con músculos rígidos experimentan una sensación muy fuerte cuando se estiran, lo que en realidad ayuda a anclar la mente en el momento presente. Es un recordatorio constante de estar atento y atento a sus movimientos.

Sin esta fuerte sensación de estiramiento, puede ser más fácil para las personas flexibles practicar sin pensar. Tienen que esforzarse más para concentrarse y mantener la conciencia de la respiración y el cuerpo.

3) Hace que sea más difícil soltar el apego al ego.

Cuando comiences tu viaje del yoga, sin duda te encontrarás comparando tu práctica con la de los que te rodean. Aunque puede ser algo descorazonador al principio ver a practicantes más hábiles que pueden doblar sus cuerpos en formas locas, mientras tú luchas por tocarte los dedos de los pies, esta es una parte importante del viaje. Nos enseña a ser humildes, pacientes y aceptar nuestro cuerpo tal como es ahora. También nos enseña a disfrutar del viaje en lugar de centrarnos en el resultado.

Un practicante con más experiencia en gimnasia, por ejemplo, podría perderse esta importante lección. Pueden notar que ya son más capaces de realizar las posturas que otros practicantes más experimentados. ¡Esto podría resultar en un aumento del apego al ego, que es precisamente lo opuesto al objetivo del yoga! Esto crearía un obstáculo adicional para el yogui ya flexible que tendrá que superar por otros medios antes de progresar hacia las ramas superiores del yoga.

4) Puede distraerte de los aspectos internos de la práctica.

Un principiante puede necesitar varios años de práctica regular para sentir que su cuerpo se abre físicamente. Tendrán que aceptar que la forma externa de su práctica es imperfecta y centrarse en cambio en la interna, como los bandhas y el flujo de prana. De hecho, estas son las partes más importantes de la práctica y cuanto antes el estudiante llegue a apreciar esto, antes su práctica realmente comenzará a transformar su vida.

Los estudiantes más naturalmente “dotados” pueden tardar más en llegar a esta conclusión. Su enfoque puede permanecer en la forma externa si sus maestros continúan elogiándolos por desempeñarse bien en su práctica de asana y con frecuencia les dan posturas más avanzadas para dominar.
5) Te perderás las modificaciones en la práctica

La mayoría de los yoguis comienzan su práctica teniendo que modificar posturas para adaptarse a su nivel actual de fuerza y ​​flexibilidad. Aunque puede ser frustrante al principio, aprender las modificaciones y recibir ajustes de su maestro le dará una ventaja si alguna vez desea convertirse en un maestro de yoga más adelante. Después de haber realizado esas modificaciones, podrás ayudar a otros a superar los mismos desafíos.

Un profesor de yoga que nunca ha necesitado modificar su propia práctica puede que no sea capaz de relacionarse tan bien con los principiantes; incluso si pueden demostrar y articular las modificaciones, ¡nada sustituye a la experiencia personal!

Así que ya lo sabes: ¡el hecho de que todavía no puedas tocarte los dedos de los pies no es excusa para evitar el yoga!