Nuestra mente es la herramienta más poderosa de la que disponemos. Lograr un estado de enfoque y concentración no es tarea fácil y se obtiene con la práctica continuada de la meditación.

Pero a lo largo de ese arduo camino, nos vamos a ir encontrando con numerosos obstáculos que impiden que estos estados de la mente sucedan. Patanjali definía estos obstáculos (antarayas) como piedras que nos vamos encontrando en el camino del Yoga. Aquellas personas que deciden iniciar esta senda, van a verse tropezando una y otra vez con ellas, atascándonos o bien teniendo que dar rodeos.

Los nueve obstáculos de los que habla Patanjali son

  • Enfermedad.
  • Letargo.
  • Duda.
  • Prisa o impaciencia.
  • Resignación o fatiga.
  • Distracción.
  • Ignorancia o arrogancia.
  • Incapacidad para dar un nuevo paso.
  • Pérdida de confianza.

LOS OBSTÁCULOS

LA ENFERMEDAD (Vyadhy)

Evidentemente, el hecho de estar enfermo o sentirnos mal es un claro obstáculo en mi práctica de Yoga. Vyadhi provoca distracción en la mente hasta tal punto, que el inicio de todo debería ser poner remedio a la enfermedad y luego disponerme a realizar mi práctica.

LETARGO

Otra causa que nos puede afectar directamente al estado mental es nuestro estado anímico. En ocasiones me encuentro bien y siento que puedo enfrentar situaciones complejas; pero hay otros momentos en los que el letargo y la poca energía pueden apoderarse de mi ser e impedirme llevar a cabo mi objetivo.

La alimentación es una faceta primordial a tener en cuenta en la senda del yoga. Comer demasiado o comer los alimentos equivocados pueden llevarnos a estados similares a la enfermedad (como es el letargo, la pesadez) o incluso directamente a enfermar.

DUDA (Samsaya).

Cuando hablamos de duda en este contexto nos estamos refiriendo a samsaya, que es un sentimiento constante de incertidumbre acerca de aquello que estamos haciendo; o cuando nos hallamos a mitad de camino hacia un objetivo o meta y nos planteamos cómo debemos seguir o si merece la pena seguir recorriendo ese camino. Quizás es el momento justo de buscar otro maestro o cambiar el estilo de yoga.

PRISA O IMPACIENCIA.

En ocasiones nos obsesionamos tanto con la meta, que sin ser muy conscientes de ello, nos encontramos acelerando el paso sin pisar con firmeza aquel suelo en el que toca estar. Pramada, la prisa, nos puede llevar a tropiezos, resbalos o incluso al retroceso. Y es que a veces, es necesario pararse para analizar y reflexionar sobre aquello que está sucediendo.

RESIGNACIÓN O FATIGA.

Alasya, o resignación viene en ocasiones manifiesta en pensamientos como «Quizás no soy la persona adecuada para realizar esta tarea». Viene representada por falta de energía o entusiasmo. Cuando esto sucede, es imprescindible volver a encontrar la motivación y retomar el camino.

DISTRACCIÓN.

Este obstáculo se da cuando dejamos que sean nuestros sentidos los que nos guíen. Y es que desde que nacemos estamos predispuestos a oír esto, probar aquello, tocar eso… de este modo es fácil que los sentidos tomen el mando y nos lleven en la dirección equivocada.

IGNORACIA O ARROGANCIA.

Este, quizás, sea uno de los más peligrosos obstáculos. Y es que es muy difícil darnos cuenta de que está invadiéndonos ya que tendemos a pensar que lo sabemos y lo conocemos todo. A veces, en la senda del yoga creemos haber alcanzado el cenit, pero no es más que una mera ilusión, ya que el camino del yoga no tiene fin.

INCAPACIDAD PARA DAR UN NUEVO PASO.

Otro de los obstáculos puede darse cuando creemos que estamos consiguiéndolo y nos damos cuanta de lo mucho que aun falta. La decepción puede llevarnos a la incapacidad de seguir avanzando. Y de pronto, ya no nos interesa seguir intentándolo.

PÉRDIDA DE CONFIANZA.

No sólo por seguir avanzando, sino por ser incapaz de permanecer en el lugar que se ha alcanzado. Son numerosas las ocasiones que nos cuestionamos si eso es mucho para nosotros.

SUPERAR OBSTÁCULOS

De la misma manera que podemos identificar estos obstáculos, el yoga nos enseña también a superarlos. Es interesante trabajar con personas que nos puedan mostrar como mantenernos en ese camino. Puede pasarnos que después de muchos años con un maestro pensemos que es hora de cambiar. No es necesario permanecer únicamente con un sólo maestro. De la misma forma que las experiencias vividas nos van enseñando cómo lidiar nuevas batallas, serán numerosas las personas que podrán ejercer de maestros a lo largo del camino. Y para ello es necesario estar abiertos a este conocimiento.

Las técnicas de pranayama, es otra de las opciones que nos plantean para ayudarnos a superar estos obstáculos. Dotan a la exhalación de vital importancia.